domingo, 28 de noviembre de 2010

Salto a la gloria





Green Day: el espectáculo del punk


“Quiero que veas el basurero que yo llamo mi casa
Bienvenida al paraíso” (letra de Welcome to Paradise)






La banda estadounidense, logró una conexión con el público pocas veces vista en los conciertos que se dan en Lima. Pura lección de cómo hacer un show y de llevar al  público al cielo de la buena música.

El buen punk no muere. Tal vez envejece y se viste distinto, pero la esencia queda. El tiempo no discrimina cuando hace su trabajo, sin embargo Billie Joe, Mike Dirnt y Tree Cool se las han ingeniado para sacarle un poco la vuelta y mantener  viva una energía que ha estado en ellos desde su primer disco y que todavía mantienen casi 20 años después.

El tiempo A.G (antes de Green Day)

Todo parecía un poco obvio y en parte lo fue. Se sabían que los temas eran casi los mismos que habían tocado durante su gira. Se conocía que los teloneros iban a ser los poco conocidos Vaselina. Incluso lo más probable, y lo mejor, era que en San Marcos se iban a juntar  variar  generaciones. Desde treintañeros que siguen al grupo con su primer disco 39/Smooth, hasta los adolescentes que tienen como referencia 21 Guns o alguna otra canción de  21st Century Breakdown.

Vaselina, la "extravagante"banda telonera de la noche
El 26 de Octubre en la tarde un VIP con pocas ganas de hacer su trabajo resguardaba la entrada al Estadio mientras le comentaba a su compañero que no le gustaba estar en este “concierto de locos”.  Aún era temprano y algunos se arrepentían de haber llegado con tantas horas de anticipo.  

Todo parecía previsible. Un ambiente que  contrastaría con lo que haría Green Day unas  horas después. Quizá todo empezó a cambiar cuando por fin se oyó un instrumento. Para bien o para mal Vaselina y su vocalista, un anciano con dificultad para caminar y disfrazado de Drácula reflejaron lo  extraño del ambiente. ¡Mátate! le decían algunos (los más cautelosos), otros aplaudían la entrega del viejo, y algunos solo reían. Dicen que ahora ese grupo se va a presentar como Vaselina “los teloneros de Green Day”. Fue un comienzo raro que limitó con la locura.  Signos de que el concierto estaba un poquito más cerca.

Un conejo ebrio y rosado hizo gastar las baterías de las cámaras de quienes pensaban que ya empezaba el concierto y que el hombre detrás del disfraz era Billie Joe. Solo unos cuantos minutos luego  de las 9 de la noche fue que empezó todo

“Esto es una celebración”

Song of the Century abrió el concierto. El público estaba enchufado desde un inicio. La gente explotó de emoción cuando con Give me  Novacaine, el vocalista se colocó un chullo y luego cogió la bandera peruana.  Nada fuera del protocolo si no fuera porque minutos antes Billie Joe gritaba “You are louder than Chile” (“son más ruidosos que Chile”). Con Green Day nada es tan común.


A partir de allí la interacción con el público no termino. La desfachatez y la energía que derrocharon se multiplicaban con cada acorde de guitarra.  Habría que estar muerto para no contagiarse de lo que pasaba en ese momento. La primera emoción y envidia general fue para un niño que subió al escenario para que Billie Joe lo despidiera “cariñosamente” con un “Get out of here litlle shit” (“fuera de aquí mierdita”), para terminar riendo estruendosamente.   Burnout y  Nice Guy Finish Lust  se empezaron a oír. Era obvio que seguiría invitando a más personas al escenario. Brian Quispe, uno de los fans,  tocó Going to Pasalacqua, y se convirtió en el segundo con suerte.

El paraíso en el infierno.

La noche continuaba y era matizada por el líder de la banda diciendo que quería ser presidente y gritando eufórico que esto era una celebración. Y claro que lo era, ¿como no va a serlo si el púbico era parte de él? “I love you Lima” gritaba el líder de la banda poco antes de lanzarse a cantar desde el piso covers como Let it be o Higway to hell de AC /DC y de bajarse el pantalón un par de veces. Además  vitoreó a Vaselina, sus incomprendidos teloneros mientras simulaba una masturbación con el micrófono cuando el trompetista vestido de Elvis tocaba una canción que Tree Cool  acompañaba desde la batería. Puro show.  Conexión que no dejó que los asistentes se enfríen.

Los “pogos” empezaron a formarse y sonaba Basket Casey y  She. Green Day era entrega máxima. Tanto así que regaló un beso a una chica y una guitarra al fanático mas envidiado de todo el concierto: Rodrigo Ortiz,  luego de que cantara Longview . Algunos con esa euforia, mezcla de alegría ajena y de envidia que corroe, le recordaron resignadamente a su madre.

El último regalo que dio el trío estadounidense fue quizá  el más especial. Tocaron Welcome to Paradise, una canción que no habían tocado en toda la gira y que por primera vez lo hicieron aquí. La fiesta solo terminó con Wake me up when September ends Y Good Riddance (time of your life).

No es un grupo de los que se les puede decir legendarios, pero logra esa mágica capacidad de reunir generaciones con mucha facilidad. Se les acusa de gustarle a emos, de venderse al mercado, de dejar atrás la esencia, pero algo sigue en ellos. Eso que los hace únicos. No cualquiera toca 33 temas en un show de casi tres horas ante 40 mil personas. Nadie transforma así de fácil este lugar ,que a veces se parece más a un infierno, en un paraíso..





(+) Inclusión social = (-) brecha digital

Tecnología para discapacitados
Los discapacitados en el país tienen la posibilidad de contar con tecnología de
punta con nuevos software, como parte de su inserción integral social.
- Iniciativa de CONADIS y la empresa COM, en otros países como Argentina se viene desarrollando con mayor énfasis.


El concepto de inclusión social es muy amplio, abarca muchos espacios, personas y nos remite a varias situaciones cotidianas en las que la inclusión es sólo una sombra.  Esta vez no es  cuestión de piel, de etnias o culturas, sino  que trata de  personas con alguna carencia física  evidenciada; es decir, personas con discapacidad. Ojo, no es igual a incapacidad.
Cuando hablamos de discapacidad física, nos referimos a distintos grados de limitaciones. Una persona con sordera, tiene más posibilidades que una persona parapléjica o que un invidente. Hoy en día, el acceso a la tecnología en su rehabilitación es indispensable, en diferente medida.

Los políticos y nosotros como sociedad nos llenamos la boca con discursos sobre lo beneficiosa de la inclusión social, aceptación del otro, igualdad de derechos y acceso a recursos igualitarios. Pero, ¿ qué hacemos en pos de conseguir esta ansiada inclusión?
Discapacidatados en el país
En el Perú, el 10% de la población sufre algún grado de discapacidad, para ellos existe la ley N° 27050, una legislación que ampara los derechos de las personas en tal condición.  Para el logro de los fines en los que la ley incide, el  Ministerio de Promoción de la Mujer y Desarrollo Humano crea el Consejo Nacional de Integración de la Personas con Discapacidad (CONADIS).  
El CONADIS tiene como premisa esencial  la integración social del discapacitado; es decir el acceso igualitario a los centros educativos con una enseñanza de calidad y con elementos tecnológicos necesarios para ellos. La brecha tecnológica no tiene porqué existir más. Por otro lado, pretende ofrecer las mismas oportunidades laborales posibles para  que la persona con discapacidad pueda desenvolverse.
Es más, tenemos desde el 25 de octubre, al primer invidente que asume funciones como magistrado. Edwin Béjar Rojas asumirá funciones en el Juzgado Mixto de la  provincia cusqueña de Calca. Para ejercer sus funciones debe contar con los programas informáticos pertinentes y la logística necesaria. Es un gran paso,  un grato ejemplo de superación e inclusión.
Y cabe la pregunta de si son sólo los funcionarios quienes cuentan con estos programas informáticos especializados en personas con algún nivel de discapacidad. O si también en los colegios y en los centros de ayuda al discapacitado, se reduce la brecha tecnológica.



Acceso a tecnología como inclusión
El Perú ha sumado esfuerzos para que los ciudadanos con deficiencias motrices severas puedan acceder a la tecnología de información y comunicación. CONADIS firmó un acuerdo bilateral con la empresa COM S.A por un año. El acuerdo consta de una donación de 12 computadoras, 24 webcams  nuevas con licencia para Windows y el software especial para su uso: Head Mouse y Virtual Keyboard.
Pero nada se logra con los equipos sin asesoramiento. Es por eso que la empresa se compromete a brindar capacitación sobre el uso mediante eventos y campañas, de modo que  se promueva la utilización y difusión del software. La vigencia del convenio durará un año,  que viene desde el mes de septiembre cuando se les dio el Sí, y puede ser renovado si ambas partes están de acuerdo.  Se espera que así sea.

¿Qué es el Head Mouse? Es un software que puede leer los más delgados movimientos a través de una cámara web incorporada para que así  se pueda manejar el ‘mouse’ sólo moviendo la cabeza. Es perfecta para las personas que tienen escasa actividad motriz y no pueden utilizar los equipos convencionales. Una vez que puedes utilizar el mouse, puedes mover mucho pero ¿Cómo escribir? Para eso está el virtual keyboard. No es sólo un gadget más digno de un geek. Para una persona con habilidades diferentes es más que necesaria.
CONADIS escogerá quiénes serán las personas que harán uso de este software y el lugar donde se realizará la capacitación, serán personas inscritas en la institución y de entidades privadas y públicas  con los que existe relación. Sobre todo aquellas que pertenecen al Centro Educativo Técnico Productivo (Cetpro) “Alcides Salomón Zorrillas”.
Esta iniciativa se dio cuando Nidia Vílchez era la Ministra de la Mujer en septiembre y ella estimuló a que otras empresas privadas continúen el ejemplo de COM S.A. en su afán de políticas para la inclusión.
Pero es insuficiente, lamentablemente esta tecnología sólo llega a algunas instituciones aún como prueba piloto y no a las escuelas locales y, mucho menos, a las del sector rural.  Si hablamos de un 13% de peruanos con discapacidad, asumimos que la brecha digital entre ellas se amplifica cada vez más y no sólo  por su ubicación geográfica, sino por el acceso a los nuevos espacios virtuales.
Ello sumado a casi un 31% de peruanos que evidencia alguna discapacidad que afecta su normal funcionamiento, según el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR). De ellos, dos millones se encuentran en edad productiva, se estima que más del 11% está desempleado y no tiene un trabajo digno. Entonces, ¿el país invierte en una verdadera inclusión social con todos los elementos que esta requiere?
Además, no existe en el país un centro que se encargue específicamente de fomentar la inclusión social de los discapacitados a través de los medios digitales. Cuando se sabe, que hoy en día nadie escapa  a la tecnología, ni siquiera en los países más restrictivos y autoritarios. Entonces ¿Por qué  aquellos que carecen de alguna facultad física tienen que verse limitados?



En otros lugares de América Latina
En Argentina, por ejemplo, existe el Centro de Asistencia y Rehabilitación Especial (CARE), una entidad dedicada netamente a instruir a personas con discapacidad en el uso de recursos informáticos. Pues, quienes sorteando cualquier limitación, logran acceder a la tecnología, mejoran muchísimo su inserción social. Hoy en día, ambas son vitales y van de la mano.

Y por eso no presenta sólo una iniciativa aislada, tanto el Centro Argentino de Medios Alternativos de Comunicación y Maná Desarrollos, crearon estos equipos y varios dispositivos para atender necesidades especiales. En ese país, la empresa que llevó el software es Indra. La idea es que sean probados en los niños con discapacidades múltiples y profundas para la estimulación de sus sentidos.
No sólo eso, en Internet existen recursos de software útiles para personas con limitaciones físicas que han sido creadas por Ingenieros de Sistemas del país porteño, como Antonio Sacco. Y se presentan  alternativas como la del Programa de Acceso No Visual al escritorio. Ambas gratuitas.
En Colombia, estudiantes de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Manuela Beltrán, bajo la dirección de Giovani Quitián, también crearon software para discapacitados y lo dieron a conocer a inicios de este mes. Con el fin de poder comunicarse con su amigo Arley, nombre que dieron al software inicialmente, pero hoy es “Inclusive”, y decodifica lo que la persona escribe en sonidos.
Son ejemplos del deseo de integrar a las personas discapacitadas y con habilidades diferentes al campo laboral y del estudio. Su aspecto físico puede tener alguna falencia pero no así en el sistema cognitivo en general.
Por qué no repetir en el Perú esfuerzos sostenidos como estos, en el ámbito científico, para que el discapacitado pueda sentirse incluido.  No hay que ser mezquinos, tanto las ONG’s y las organizaciones estatales hacen su trabajo, pero no hay un verdadero apoyo a nivel tecnológico. 
La verdadera inclusión social en nuestros días, admite y necesita de la tecnología para que sea integral.

Tuyo siempre, mío siempre: El retorno del Salmón en Lima

Calamaro en concierto presenta el ON THE ROCK



Rock, funky, tango, cumbia, lirismo puro y la irreverencia de sus mejores años acompañaron la presentación, el jueves 11 de noviembre, del argentino más querido del rock en español. Andrés Calamaro vino con el nuevo disco On the Rock para todos los que esperábamos, una vez más, el regreso.


La espera se hacía cada vez más corta, el aliento incesante de su voz carrasposa y de lírica prodigiosa estaba rozando Lima. 11 de noviembre fue la fecha que eligió para dejarnos su huella inigualable de salmón.  Al fin llegaba Andrés Calamaro, tras dos años de ausencia en tierras peruchas, en suelo limeño.

Todo digno fan del poeta maldito esperó demasiado para el día del concierto, sobre todo porque no perdió la fe de que haría una parada por Lima antes de la fiesta arequipeña el 13 de noviembre. No sorprendía que para estar en una zona decente se sumara monedita tras monedita para juntar los 133 soles que costearon la entrada, todo valdría la pena con creces. Andrelo vino cargando bajo el brazo su nuevo disco On the Rock (2010), en él mezcló ritmos nuevos pero igual de idílicos que  los anteriores.

Llega el gran día y todo conjuga, el ánimo de los fanáticos hace vibrar, emociona, los polos a 20 lucas, los revendedores,  las señoras “chicle, cigarrillo, caramelo” vendiendo puchos y cervezas camufladas le ponían el toque de color. Muchos fueron dispuestos a iniciar la fiesta desde antes. Una chela para empezar la  espera, los fans ya entraban en calor.

Alrededor de las 7 de la noche, se dignaron a abrir la puerta del Jockey Club, mientras los hinchas del Salmón, (nombre que se le dio por el mitico disco del año 2000) estaban en medio de la algarabía. Un brother corría entonando las más encendidas barras hacia el ídolo Calamaro, sin dejar de pasear al viento una banderola de la Trinchera Norte.

Otro grupo, con ron y gaseosa en mano invitaban a la gente fanática a cantar con ellos los célebres temas: Paloma, Ok perdón, Crímenes Perfectos y Los chicos, como presagio de las canciones que serían  parte del setlist de Andrelo cuando, al fin, pisara el escenario.


La espera desespera
Al ingresar, solo una carrera sin orientación para encontrar un buen lugar era la opción. Campo II no está al final donde apenas se verían las pantallas, pero tendríamos que estar apachurrados contra la reja para captar la mejor vista del cantante del rock en español más versátil y genio que se haya visto.

Mientras la zona VIP se llenaba de a pocos, desde Campo II, un grupo de chicas entonaban a viva voz la comercial Flaca. Sí, como esperando que se la dedicara a cada una, así tuviesen diez kilos de más, siempre serían la flaca, su flaca.

Se suponía que Pelo Madueño era el telonero de la noche, alrededor de las 8 pm tendría que hacer su aparición, para dejarnos a solas con Andrelo a partir de las 9 y podamos disfrutarlo hasta la última gota de sudor. Pero Pelo nunca llegó o, al menos, nunca subió al escenario. No parecía importar, todos esperaban ver a Andrés.

Con tan sólo 10 minutos de retraso, Andrelo hizo la entrada triunfal en medio de la oscuridad y de la humareda que lo envolvía. Todos reconocimos de inmediato su figura, si bien la cabellera no era tan frondosa como antaño, sus ademanes, sus rulos y los lentes negros cargaron su aura misteriosa como siempre, como nunca dejó de ser.


El versátil Salmón
Sus primeros acordes tocaron  Let it be de The Beatles.  Paul Mc Cartney estaba en Buenos Aires, y Andrelo quería rendirle un homenaje, con nosotros, desde Lima. A su manera fue un Let it be extravagante y hermoso. Desde ya auguraba el conciertazo que se venía. Era el regreso y era el recuerdo. Todo lo magistral que se esperaba.

Diez mil almas se movían y deliraban ante cada canción, pero cuando tocó “El salmón”, la gente no paraba de saltar, gritar, enloquecer. Si recordar es volver a vivir, esa noche revivimos mil veces más. Porque Calamaro siempre va en sentido contrario, por la ruta difícil, la que usa el salmón. Por eso habló de su país, por eso habló del Diego (Maradona), por eso le quitó el Nobel a Mario Vargas Llosa para dárselo a Sabina.

No podían faltar los clásicos románticos Paloma, Te quiero igual, Me estás atrapando otra vez, temas que arrancaron más de un grito desaforado y una lágrima escurrida en alguna mejilla.

Andrelo volvió a los tiempos de los Abuelos de la Nada, cuando tocaba junto a Miguel Abuelo esa mezcla de funky poesía y regresó al tiempo de Los Rodríguez en España. Todo en una sola noche. Entonces fue cuando Mil horas, Sin Documentos y Costumbres Argentinas sellaron los ochentas.  

El greñudo bonaerense no evitó sacar un puchito o ¿sería un porrito? Como en la canción Loco, tan esperada y que junto a La parte de adelante le faltó tocar para que la noche fuera más redonda aún.

Sus rulos se conviertieron en dreads para interpretar No woman don’t cry de Bob Marley, fiel a su estilo rockero, le puso su estampa. Esa noche también se vistió de Santana con Oye cómo va, y fue Mercedes Sosa, con la canción Gracias a la vida, para no olvidar el legado de quien “dejó huérfana a América Latina”.

Todos se dejaron llevar por la apuesta innovadora del Salmón en Las tres Marías. Esa misma versatilidad que puso a prueba cuando Tuyo Siempre también fue cumbia. Te seguiría a todas partes y quiero darte cada uno de mis instantes. Era el pensamiento alborotado que compartíamos con cada tema que Andrés cantaba, solemne.


“No se va, no se va Andrés no se va”

Nos regaló cerca de 30 canciones, volvió dos veces al escenario cuando la gente con la ovación espontánea de “No se va, no se va Andrés no se va” y “ Olé olé olé olé Andrés, Andrés” le pedía no abandonarnos. No podía negarse, no supo negarse y a contracorriente como siempre, aparecía en el escenario a cantar con deleite para su público “el más leal”.

Andrelo es futbolero, por eso no pudo dejarnos sin tocar Crímenes perfectos ni Los chicos. Por eso nos recordó la magia que el “Nene” Cubillas tenía en los pies y el buen toque de Percy Rojas cuando estaba en Independiente. Aquellas épocas felices  de los 70’s. Y la memoria del salmón no pudo soslayar durante esta canción a los 22 que se fueron antes que él. La imagen de los  notables Miguel Abuelo, Gardel, Meche Sosa, Bob Marley, John Lennon y otros grandes aparecieron al ritmo de “Los chicos”.

“Flor de Samurai” del nuevo disco nos esperanzó, “Mi enfermedad” alborotó a la ya desbocada fanaticada, las rejas no eran barreras, porque se unieron en un latido y en un grito que no quería dejar ir al salmón.

Andrés Calamaro agradece al público peruano
Se envolvió con la bandera peruana, se puso de cuclillas, besó el suelo como agradecimiento y cariño para luego despedirse con un Buena suerte que nos dejó con ganas de más. Porque algo va quedar adentro tuyo siempre, algo que yo te dejé alguna vez.

Con los pechos cansados, las voces más afónicas que nunca y la alegría de dos horas y media de concierto espectacular, entendimos que ya era hora del adiós y se acababa el ensueño, no era definitivo “Porque no existe un adiós total, nos volveremos a ver en algún lugar del tiempo”.  La promesa del eterno regreso.

Recién se fue y el salmón ya se hace extrañar, volverá con la actitud irreverente, su cabellera cuarentona y la voz sensual para no despedirse más. Calamaro lo dio todo en el escenario, por eso se llevó todo...con su andar de no ser de acá.

Teatro: arte, sociedad y vocación

Cada vez que camino por las calles de Lima, me gusta observar a la gente. Sentarme en una banca de un parque muy concurrido un domingo por la tarde es la mejor oportunidad para prestar atención un momento a la sociedad en la que vivimos a diario. Toda clase de personas pasan frente mío, desde niños hasta ancianos, personas que parecen vivir en un palacio lleno de lujos en una de las zonas más exclusivas de la capital hasta mendigos que no tienen un lugar donde descansar por la noche. ¿Cuántas veces nos hemos dado el trabajo de analizar la sociedad donde vivimos? ¿Cuántas veces la han analizado frente a nuestros ojos sin darnos cuenta?

Cuando buscamos entretención, no dudamos en ir al teatro para relajarnos y pasar un momento divertido. En la entrevista que dio Mario Vargas Llosa  cuando inauguraron el teatro de la nueva Biblioteca Nacional, el autor aseguró que como el teatro “ningún género artístico se parece tanto a la vida”. Y es cierto. El teatro es una de las formas de comunicación donde el hombre puede expresar sus sentimientos sin ser reprimido. Es sobre las tablas el lugar en el cual la persona deja de ser ella misma y se convierte en quien más desea: un personaje, animal, objeto. “El teatro es como magia y pararse en un escenario es una experiencia única”, mencionó Mehida Suarez, estudiante de actuación de la ENSAD. Entonces, primera llamada: ¿por qué no pensar que es frente al teatro donde la sociedad se nos presenta sin tapujos para generar en nosotros una conciencia crítica?

En los últimos años, nuestro país ha estado envuelto en una revaloración del teatro lo cual se ha visto reflejado en un gran incremento en el número de obras puestas en escena, así como en el aumento del número de teatros que se han construido en Lima. Es gracias a este fenómeno que el teatro en Lima puede dividirse en dos categorías: la primera, descrita por Santiago Soberón en su artículo Una nueva generación de autores teatrales, consiste en ver el teatro no como un medio de mero entretenimiento sino como un espacio que, brindando una mirada (muchas veces desesperanzadora) de la sociedad, lleve a la reflexión. Tenemos por ejemplo el caso de la obra ‘La Nona’ o ‘El teniente de Inishmore’. La segunda clasificación es, según Rocío Tovar, directora teatral y productora de la empresa ‘Raquel en Llamas’, la de convertir el teatro en una empresa y presentar obras de buena calidad. En este caso, presentaciones como ‘Perú Ja, ja’ o ‘Morir de amor’, dan una visión de la vida más llevadera y divertida pero sin dejar de lado el problema social. Segunda llamada: el teatro nos lleva al mundo del ‘detrás de’, donde lo que tenemos frente a nuestros ojos encierra algo más.

Un ‘boom’ social y artístico
El teatro tiene su origen en lo social. La antigua Grecia, cuna de la cultura occidental, contaba con la presencia de un pre-teatro en los Ditirambos donde se representaba la vida de los dioses. De estas ceremonias derivó el teatro propiamente dicho que, en esa época, tenía como centro la tragedia. Es así como la actividad teatral no tiene sentido si es que no se lleva a cabo dentro de un contexto social orientado a los demás. ¿Qué sería de una obra sin espectadores?.

Al conversar con Luis Peirano, sociólogo, especialista en medios de comunicación y director teatral, me explicó que el teatro, a pesar de ser enteramente social, deja espacio para las expresiones personales. Según él, la visión del teatro como un fenómenos social por naturaleza que no descarta que cumpla el papel de conductor para llegar a una manifestación de lo íntimo, de la identidad singular depositada en un personaje que tiene un poco del actor que lo personifica.

Si usted, culto lector, desea un poco de teoría dramática, sus deseos son órdenes. ‘La capacidad de representarse, de reconocerse en la presentación articulada de situaciones humanas compuestas por palabras imágenes, sonidos y movimientos que buscan resolver alguna contradicción, tiene un valor singular que está asociado a los recursos sociales para construirlos’, asegura Luis Peirano en su libro ‘El Lenguaje del Teatro’. Pero, para quienes ‘lo cristiano’ funciona mejor, el meollo del asunto es el siguiente: la esencia teatral de una obra está determinada por la sociedad donde se pone en escena y permite al público verse reflejado en ella, se identifica con lo que tiene en frente, con lo que oye, con lo que le hace sentir.

En este sentido, para alcanzar un nivel de crítica social, es la performance una nueva especialidad de análisis, según el libro de Peirano, que permite una profundización en la sociedad usando esta técnica teatral. Este hecho se fortalece con la noción actual de una sociedad del espectáculo donde los hechos relevantes se nos presentan como un show, con características muchas veces irreales y sumamente histriónicas. Cabe mencionar un fragmento del análisis que Juan Urrutia Elejalde hace de la obra ‘La sociedad del espectáculo’ de Guy Debord: “…ese no ser lo que somos es la condición necesaria de nuestra existencia” ¡Qué mejor forma de describir el sentido actoral, si podemos llamarlo así, de nuestra pertenencia a esta nueva sociedad. “Más gente toma cursos de teatro para mejorar su expresión corporal, su forma de hablar…la performance ha invadido todo el sistema social”, afirma el director teatral.

Actualmente, en el Perú podemos hablar de un ‘boom’ teatral lo cual implica una trasformación en la antigua manera de ver las puestas en escena y de darles un lugar en la sociedad. Para Francesca Miranda, alumna de actuación en la ENSAD, “el teatro antes era un teatro para artistas pero ahora se ha convertido en un teatro para todos en general”, es decir que este resurgimiento teatral ha sido capaz de crear una clase de conciencia social acerca del papel que las representaciones tienen en la comunidad ya sea positiva (como un análisis) o negativa (crítica). Luis Peirano afirma que este mencionado ‘boom’ está hecho a imagen del Perú, de todos y cada uno de los habitantes de la ciudad, lo cual crea un sentimiento de unidad del ciudadano convirtiendo al teatro en un punto de encuentro de realidades sociales que, usualmente, pueden ser vistas como opuestas pero que las une el arte.

Este renacer teatral responde a la aparición de las nuevas generaciones de actores y directores que toman la decisión de dedicarse al llamado mundo de las tablas de lleno y lo ven como una carrera. “Siempre hay que formar el cambio. Yo estoy segura que, junto con mis compañeros, podremos sacar el teatro peruano adelante”, asegura Mehida Suarez, lo cual demuestra el nivel de entrega y dedicación que las nuevas generaciones de estudiantes de teatro poseen. Podemos afirmar entonces que hay una mayor responsabilidad social por parte de los profesionales del teatro que está en formación buscando generar una trasformación que rompa con las antiguas ideas implantadas hace muchos años atrás en el pensar colectivo.

El ‘boom’ del que estamos hablando tiene también como consecuencia el aumento de obras y de construcción de teatros. El caso más reciente de esto es la renovación del teatro del Callao que, hace algunos siglos, fue uno de los escenarios artísticos más importantes que recibió a los personajes más famosos en el campo del canto, la danza y, cómo no, el teatro. En lo que se refiere a las obras, presentaciones como Cabaret, Respira, Móvil, entre otros son ejemplos de puestas en escena de jóvenes directores que dan la oportunidad a actores de su misma generación y, en la mayoría de casos, congregaron una audiencia enorme razón por la cual pretenden repones algunas.

Vocación por las tablas
“Todos tenemos el impulso del teatro”, menciona Peirano en su libro ‘El lenguaje del teatro’ y agrega que es gracias a este arte como el hombre encuentra una salida, una manera de aspirar a algo mejor. Teniendo en cuenta esto, ¿podríamos hablar de una vocación teatral innata en todos? Si esto fuera aceptado por la sociedad donde vivimos, el número de actores profesionales se elevaría enormemente y desaparecerían los prejuicios por parte de los familiares y amigos de quienes deciden dedicarse íntegramente al teatro.

 “A las vocaciones hay que desalentarlas para ver si son verdaderas” me dijo Luis Peirano cuando le pregunté acerca de las vocaciones teatrales en la actualidad. Al escucharlo decir eso me di cuenta que una de las carreras que implican poseer la madurez suficiente para tomar una decisión es el teatro ya que no estás expuesto únicamente a las ‘malas caras’ de tus conocidos ni a las risas de algunos otros sino también a los estereotipos que tiene la sociedad de aquellos que se dedican a arte. Francesca Miranda, otra alumna de actuación de la ENSAD, comenta que la gente en el país ve a los actores como gente malograda en todo sentido, ya sean drogadictos, promiscuos, homosexuales, etc. Todos estos aspectos de agrupan en una sola palabra: bohemios, la cual muchas veces utilizamos sin conocer su verdadero significado y se ha convertido en todo un cliché.

Podemos encontrar una relación cercana entre el renacer teatral descrito anteriormente y la visión que se tiene del teatro. A pesar de que aún existan prejuicios relacionados con el mundo artístico, gracias a la aparición de estos nuevos dramaturgos y actores  se está empezando a dar una dignificación del actor como profesional. Recalquemos algo un punto interesante relacionado con un comentario de Francesca: “…no lo consideran (la actuación) como una carrera, como una carrera profesional. Creen que es una carrera fácil”. Es ahí donde entra a trabajar la nueva puesta en valor del actor como profesional. Según Peirano, hay un universo más secular y menos atado a tabúes. Hablamos de una sociedad más inteligente y abierta sumándole el papel de las escuelas y universidades que incentivan la presencia de estas carreras dentro del campo laboral. 

Como en toda profesión, el apoyo de las personas con las cuales se convive se torna fundamental para poder sentirse con la seguridad de que la decisión que vaya a tomarse no va a ser perjudicial para ninguna de las dos partes: el joven (en este caso el que debe tomar la decisión) y los padres o el apoderado (quien va a solventar los gastos y que, muchas veces, tenía un ideal de carrera para su hijo). “Hace muy poco que alguien tuviera vocación por el teatro era una dolencia”, opina Luis Peirano. El punto es que, paulatinamente, se ha ido creando un cambio en la mentalidad de las personas como consecuencia de la apertura social. Por ejemplo, tenemos opiniones como “A mi mamá le fascina. O sea le fascina la idea de que yo quiera ser artista” lo cual motiva a Mehida para seguir con sus estudio; pero por otro lado tenemos a Francesca que no corrió con la misma suerte “Al principio sí es complicado, me decían porqué, mi papá no me dejó postular la primera vez…pero poco a poco ya se han ido haciendo la idea”.

Entonces si tenemos un cambio lento de concepciones sociales, ¿hay algunos factores que puedan acelerar este proceso? “A través de la universidad. Hay factores que alientan la profesión, el desarrollo de instituciones,  desarrollo familiar interno,  de la tolerancia”, asegura el sociólogo. Por ejemplo, para Rocío Tovar, son las empresas privadas las que permiten que el teatro siga viviendo gracias al apoyo y el interés de las mismas por estar presentes es espectáculos de esta envergadura. ¿Dónde están las instituciones encargadas? Parece que el Estado fuera Edipo mientras huye de su destino, corriendo ciego por el camino. Asimismo, acercándonos un poco más a nuestra realidad, ¿no es la familia el primer apoyo que deben recibir estos chicos empeñosos en la labor que desean hacer? “El teatro es una pasión”, asegura tanto Mehida como Francesca, que han corrido la suerte de poder empezar a cumplir su sueño. Ellas no son las únicas, miles de chicos esperan y merecen una oportunidad.

Muchas veces nos quejamos de que nuestra sociedad no tiene un nivel cultural alto, de que nunca llegaremos a alcanzar a países más desarrollados y tan cercanos a nosotros al mismo tiempo (como Argentina o Chile). Pero, ¿qué hacemos nosotros para empezar a generar el cambio cultural? ¿Acaso la sociedad no pone trabas a los artistas con su falta de apoyo? Si queremos salir del balde de leche donde nos estamos ahogando, debemos trabajar en equipo y ser perseverantes, así como la rana de la historia, y no ponernos trabas los unos a los otros. Tercera llamada. Toma asiento y disfruta de la función. La sala espera, los actores están listos y la sociedad preparada para el espectáculo. Quién sabe, tal vez hoy usted sea el protagonista.