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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Periodismo e Internet: ¿verdaderos amigos?

Los años van pasando y, con ellos, las tecnologías no dejan de transformar el mundo. ¿Qué tan preparados estamos los periodistas para afrontar los cambios?

La tecnología es una caja de sorpresas que ha generado cambios en muchos aspectos y las comunicaciones no se han quedado atrás. Los Blackberries, iPads, Kiddles, Facebook, Twitter, etc han servido para que el público esté en contacto constante con la información y para que los comunicadores tengan la mejor forma de acceder y publicar información a cada momento.

¿Y qué pasa con el periodismo? La Internet ha sido la causante de drásticos cambios en las redacciones alrededor del mundo trayendo el periodismo web. Después de casi 200 años de prensa escrita, los sitios web de noticias, blogs y redes sociales se encargaron de iniciar una nueva página en la historia. ¿Cuáles son los efectos directos de este fenómeno?¿Se gana o se pierde?. Sobre el tema conversamos con Diego Peralta Murias, jefe de contenidos multimedia del Grupo El Comercio,  y esto fue lo que nos dijo.

¿Cuáles han sido las transformaciones más grandes que ha sufrido el periodismo?
Las reglas básicas del periodismo tradicional se han roto totalmente. Por ejemplo, el hecho de que el periodismo vive de la escasez de la información se ha roto porque actualmente hay una sobreabundancia de la ésta. Lo otro es que los periodistas ya no son los únicos que pueden publicar datos sino que ahora cualquiera puede hacerlo, es decir que la audiencia empieza a tener una voz.  No es una transformación para mal sino que el periodismo se ha diversificado y modificado sus procesos.

Entonces, ¿cómo afecta eso la labor del periodista?
Su labor se transforma junto con el periodismo. Ahora ellos tienen que aprender a navegar y a usar las nuevas estrategias y plataformas que han aparecido como Facebook y Twitter.  La multiplataforma que es Internet y la hipertextualidad (relacionar un texto con otro mediante links) han abierto las posibilidades para que el periodista pueda desarrollarse y publicar directamente información utilizando un blog, Youtube, Wikileaks (la controversial página donde se publican documentos de investigaciones periodísticas) u otras plataformas sin la necesidad de utilizar un medio grande que lo presione o censure su publicación.

Con estos cambios, ¿el Periodista gana o pierde?
Gana si es que sabe aprovechar las herramientas. No es un tema de hacer las cosas por hacer sino en darse cuenta de lo útil que pueden llegar a ser estas transformaciones e ir ‘curioseando’  en ellas. Se ha iniciado una transición donde conviven los viejos medios con los nuevos y esto se va a seguir desarrollando con o sin periodistas. El periodista es un profesional de la información que crea contenidos y eso es lo que no va a perder.
¿Consideras que se ha creado un perfil del periodista?
Creo que sí. Se necesita un profesional capaz de trabajar en cualquier medio y soporte, con un olfato periodístico que le permita determinar lo que es noticia dentro de una gran cantidad de información.

Twitter y Facebook se han convertido en boom en los últimos años. ¿Pueden ser vistos como herramientas para el periodismo actual?
Totalmente. Por ejemplo, Twitter se ha convertido en un medio de difusión inmediata de información donde ya no es necesario estar en el lugar de los hechos o convocar a grandes conferencias para acceder a datos importantes. Lo mismo ocurre con Facebook que se ha convertido a una forma de acceso y contacto de los periodistas con la audiencia y los principales autores de la información. El Twitter puede verse como el futuro de lo que debe ser una audiencia que tiene un rostro y una opinión que puede hacerse pública.

En ese sentido, la audiencia comienza a aparecer aún más pero no todo vale…
Cierto. Hay cosas tanto vanales como importantes que el periodista debe saber rescatar de las distintas redes sociales y plasmarlas en la información. Acá es importante que la audiencia empiece a darse cuenta de lo que está ocurriendo y que ella misma empiece a regularse y moderarse. Twitter es un gran ejemplo de eso porque crea un lenguaje especial con convenciones para transmitir la información: enlazar, escribes de una determinada manera, colocas etiquetas a los textos, etc.

¿Cuál crees que es la situación en el Perú?
Aún es incipiente aunque hay algunas páginas web que están creciendo. Creo que si se habla de tecnología, el Internet es la que más se utiliza actualmente y en la que se centra todo por varias razones. La primera es que es la plataforma más convergente donde todo tiene un espacio. Otra es que abarata muchos los costos, especialmente en lo que se refiere a lo audiovisual: sacar un canal de televisión es más accesible por Internet que de la forma tradicional.

Con el periodismo web ganando espacio, ¿qué va a pasar con el periodismo tradicional?
Ambas formas de prensa tienen su lado bueno y su lado malo y ninguna es mejor que la otra. Entonces se puede hablar de una interacción de redacciones donde se unirán periodistas nuevos y viejos, lo que va a convertirse en una situación un poco traumática. Las cosas están en manos de los periodistas que salen de las universidades ahora porque van a tener un uso nativo de la tecnología y van a estar más cómodos con el cambio.

En todo esto, ¿cómo se ve afectada la ética?
Hay nuevas formas en lo que se refiere  la ética. Un ejemplo claro es lo que le pasó a José Alejandro Godoy: citar una fuente, que en la Internet es un link, es agregar un contenido y el periodista no se compromete con éste necesariamente. Es ahí donde la sanción le cae al que cita la información y no al que la produjo. Eso es lo que todavía no se entiende y las leyes no están hechas para eso. Otro problema es que en la Internet rige la cultura del compartir pero para los grandes medios eso no funciona.

¿Cómo se puede solucionar eso?
Hay que abrir todo. Todo se debe compartir y reelaborar las leyes sobre los derechos de autor. Los derechos de autor es lo que vale la creación por sí misma y no si se comparte o se paga por su uso. 

lunes, 25 de octubre de 2010

Clarin y Cristina, ni pena ni olvido

Sigue la querella

La polémica de Clarín y el gobierno K escribe un nuevo capítulo, después de Fibertel vino Papel Prensa.                                                            
“Quien controla Papel Prensa, controla la información en Argentina”. Con esta frase se dio inicio al nuevo capítulo de polémica entre el grupo multimedios Clarin, el más importante en Argentina y dueño mayoritario de Papel Prensa, frente al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que está a pocos meses de culminar su mandato.
Ley de medios, denominada ley mordaza por el Foro de Periodismo Argentino (Fopea); carteles  con la frase “Clarin miente” en las calles (2009); afiches contra periodistas del grupo Clarín, en abril de 2010 y, ahora, la denuncia  contra el grupo más crítico al gobierno sobre la compra de Papel Prensa. Todo parecería ser un carga montón al  grupo que dirige Héctor Magnetto y Ernestina Herrera de Noble, pero ¿cuál es la realidad?
El diario Clarin tiene gran presencia en el escenario político argentino junto con La Nación, el más antiguo del país y pieza sustancial del conglomerado Clarin. Ambos son diarios bastante críticos con el gobierno. A ojos de la sociedad civil,  se están utilizando los antecedentes de la compra de Papel Prensa para vincular a Clarin con el pasado oscuro del país, la dictadura militar de Videla. Cristina y el oficialismo señalan que la compra fue ilícita.
“Cuando yo estuve en Argentina, las cosas andaban bien con Néstor K. A raíz del problema con el campo hace año y medio, las cosas cambiaron” dice Diego Peralta, redactor web en Clarín el 2007, hoy en El Comercio. Recuerda que cuando Néstor [Kirchner] estaba en el gobierno, trataba de llevar  relaciones aceptables con los medios de comunicación.
Contrario a esto, para el historiador y periodista argentino Ernesto Cussianovich, “la andanada de críticas y respuestas  entre el gobierno y la prensa, en particular el grupo Clarin, ya se habían iniciado con el gobierno de Néstor, pero se agudizó y se hicieron muy violentas  en los último dos años. Con Cristina ya en el poder, se tornó en lo que es hoy. Prácticamente, una guerra.”


Diario Clarin y la política K   
En el 2008 se inicia la historia, las portadas de Clarín y La Nación empiezan a lanzar diatribas contra el manejo político y  medidas económicas del incipiente gobierno.

A tres meses de haber asumido Cristina Fernández, se desató el conflicto con el campo. El Grupo Clarin apoyó los reclamos populares y criticó sutilmente a la Casa Rosada. En un momento de cambio de mandato y alta tensión social, esto fue letal para los Kirchner. ¿Resultado? Los sectores agrícolas y ganaderos, medulares en la sociedad argentina, tuvieron mayor apoyo, por lo cual sus reclamos fueron atendidos tras largas jornadas de lucha, en desmedro de la voluntad del gobierno.
Ese mismo año, el oficialismo empezó a atacar a Clarin y a plantear -justo en ese contexto- la polémica Ley de medios, mecanismo para desmonopolizar la prensa en Argentina, que desde ya tenía al principal perjudicado en la empresa de Herrera de Noble.
Además, durante el mandato de CFK (como conocen a Cristina en los medios porteños) se derogó el decreto de extensión de licencia a las empresas comunicacionales. Esta ley había sido aprobada el año 2007 cuando Néstor K aún era presidente y estaba próximo a entregar la banda presidencial a su esposa. La medida beneficiaba notoriamente  a Clarin y permitió la posterior compra de una nueva empresa de televisión por cable.
Cablevisión y Fibertel son las dos compañías de cable, propiedad del conglomerado. Y hoy, ya sin la ley, se presentan nuevas fricciones entre el gobierno y Clarin por esta compra y “las actividades monopólicas del grupo multimedios”, como sostiene el gobierno. Las acciones que ha tomado el gobierno afectaron principalmente a la compañía que dirigen  Magnetto y Herrera de Noble.

“Para el gobierno, Clarin es un medio de oposición; para Clarin,
el gobierno es demasiado autoritario”
Las opiniones de los argentinos están divididas. Ernesto Cussianovich cuenta que Clarín ha tenido una vocación monopólica desde hace iempo y  nos extiende su pregunta,  ¿eso justifica o no que un gobierno intente cortar esta presión monopólica y  a la libertad de expresión, utilizando  como argumento su conflicto político con Clarin? Esa es la base de la discusión. Clarin no es en este conflicto inocente, por haber sido parte de gobiernos non santos, pero ha sido siempre blanco de las medidas del gobierno K.

“Clarin sí es un monopolio”

En Argentina, la empresa multimedios más grande y poderosa tiene rubricado el nombre del Grupo Clarin.  El holding incluye además de medios escritos, acciones importantes de Papel Prensa,  que es lo que da el insumo para producción del diario. También produce servicios de Internet, radio y televisión por cable, a través de Fibertel, con casi millón y medio de asociados.  Y, todavía más,  posee a las  compañías distribuidoras más importantes del país.

El Grupo Clarin vendría a ser, a grandes rasgos,  como el grupo El Comercio en el Perú, aunque “a El Comercio le falta para ser como Clarín porque si bien tiene canal N, no posee radio, ni servicio de internet y cable como el multimedios argentino”, comenta Peralta. Y nos deja una pregunta para pensar “además, sería demasiado que brindara todos estos servicios, ¿no?” 
El peruanísimo Grupo El Comercio posee  acciones en dos canales de televisión (Canal N y América Televisión), cuatro diarios (El Comercio, Perú 21, el popular Trome y Depor), la empresa gráfica del mismo nombre y las respectivas versiones online. Todas tienen el sello de la familia Miró Quesada.

“El Grupo Clarin es más grande pese a que se fundó mucho tiempo después que El Comercio, en 1945. La incursión en multimedia desde los años 90, mientras El Comercio hace menos de una década, y la cantidad de servicios que ofrecen, los hace dispares.”, asegura Isabel Carreño, redactora de Internacionales en el diario La República. No obstante, estos grupos comunicacionales tienen características monopólicas resaltantes en cada uno de sus países.
“La Nación de Argentina (del Grupo Clarin) es el diario similar a El Comercio, tienen una línea más conservadora.”

Reacciones internacionales
La presentación del informe y el curso de las imputaciones fue sindicado por la prensa internacional como un “nuevo intento del gobierno para adocenar a la prensa argentina” según el diario El País de España. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) expresó mediante comunicado la preocupación que generaba las medidas del gobierno frente al grupo crítico Clarín.
La Red Internacional por la Libertad de Expresión (IFEX) mandó la alerta de que se trataba de reprimir a un medio y afectar sus intereses, justo cuando las empresas del grupo Clarin investigan los malos manejos en una institución de subsidios agropecuarios  y critican las medidas populistas. Una presión que va más allá de un genuino interés por la equidad del insumo de papel.
En el Perú, la editorial del diario El Comercio
enunció “el intolerante modelo chavista se repite en Argentina” al día siguiente de la denuncia. Idea que es compartida por Isabel Carreño, de la sección Internacionales del diario  La República “es una medida más para amordazar a la prensa en ese país, por eso no ha prosperado” pero aclaró que “Ojo, tampoco todo lo que se dice es mentira. Existe una denuncia y nadie niega que Clarín es un monopolio.”