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lunes, 22 de noviembre de 2010

¡Quiero ser voluntario!

Sin pretensiones políticas

Cuando el día más aburrido de la democracia se convierte en algo más que esperar el flash electoral.

Déjenme admitirlo, aunque quede al descubierto mi poco compromiso político. Me aburren las elecciones. He dicho. Tal vez por ser siempre un domingo, el día de elección es el momento más estresante de todos los gobiernos. Para empezar, son obligatorias, o sea que si no eres un privilegiado tendrás que levantarte temprano por compromiso, estancarte en el tráfico camino a tu “colegio”, dudar por última vez frente a tu cédula y regresar a casa con el dedo morado.

¿Otro año esperando tirada sobre el sofá esperando flash electoral? Pues no. Probemos algo diferente.En un principio traté de ser personera de alguna agrupación política de mi distrito. Al final ninguno me convenció. Así que puse todas mis esperanzas en poder salir elegida como miembro de mesa, y si era posible, titular más que suplente. Pero nada.

Convencida de mi convicción apolítica, se me ocurrió postular a la ONPE o al JNE, esas instituciones muy reconocidas, pero las convocatorias estaban fuera de tiempo. Y, casi ya resignada, una amiga me cancela el almuerzo diciendo: me voy a una reunión de Transparencia.

¿Cómo no se me había ocurrido? La decisión estaba tomada: seré voluntaria.

La convocatoria
A través de la web me inscribí para participar como observadora-veedora de la Asociación Civil Transparencia a manera de voluntariado, lo que en un principio significa tener que invertir tiempo, dinero y esfuerzo a cambio de nada. Ya en la capacitación, los coordinadores se encargan de ponerle toda la carga de responsabilidad, mucho más si te dicen que Transparencia será la institución oficial para dar los resultados de estas regionales y distritales. Será.

Faltando dos semanas para las elecciones, me llega un mensaje de texto al cell y me invitan a la primera reunión. La verdad es que yo tenía la esperanza de poder hacer mi papel voluntario fuera del distrito, solo para hacerlo más interesante y no tener que encontrarme con nadie conocido. Pero no puede falsear mi dirección a tiempo, así que la cita tendría lugar en algún lugar remoto de mi distrito: Carabayllo.

Aparte de ciertas normas conocidas por todos, la mayoría de las cosas tenían que ver con el sentido común: íbamos a ser observadores o veedores, así que nuestra labor se limitaba a “observar”, a “ver”. Esto significa que no intervenimos en el proceso más que reportando los datos, las incidencias y los resultados de las regionales de Lima a través de un mensaje de texto. Sí, sí, por celular.

Intento de capacitación
Nuestra labor parecía sencilla: llenar dos formularios y enviar los resultados a través de un sms. Sí, por celular. Los formularios se completaban a través de alternativas, cada una de las cuales generaba un número. En conjunto, los números constituían un preciado código que debía ser transmitido a la brevedad. El recibimiento debía ser confirmado en la central de Transparencia, quien te mandaba un OK o LOS DATOS LLEGARON CORRECTO. Para este propósito, a cada uno se le cargaría un saldo de 3 soles a su celular.

En la víspera, todos estaban listos. El sábado 3 de octubre éramos aproximadamente 15 voluntarios, observadores y, además, veedores. ¿La diferencia? El primero solo observa, el segundo genera un informe. En nuestro caso no podíamos designar las responsabilidades por separado. El distrito tiene casi 150 000 habitantes y a cada colegio se le asigna 1 o 2 observadores-veedores, dependiendo de la carga de votantes que recibe.

Pero nada parecía desanimarlos. Todos lucían optimistas, dispuestos a ejercer su labor democrática. Yo, por mi parte, estaba dispuesta a asegurar un domingo entretenido.

“Hoy serás voluntaria” Comienza la acción… y los problemas

A las 6 de la mañana suena la alarma. Es extraño. Es domingo. Cuando intentaba dormir unos cuantos minutos extra, el coordinador me llama. Parece que ha amanecido en la oficina. “Fiorella, levántate, es el día”. “¿Día de qué?” Le respondo. “¿Cómo que de qué?”. No, no es un sueño, y comienzo a arrepentirme de pasar otro domingo sumida en el aburrimiento.

Reunidos todos en la oficina, los coordinadores nos dan las últimas indicaciones y el refrigerio que Transparencia ha enviado a todos sus voluntarios: 2 botellas de agua, una de gaseosa, una galleta soda y un chocolate. Vestidos de azul y correctamente identificados, nos entregan un sobre con dos formularios y un lapicero. A mí y a otro voluntario nos toca el colegio Ciro Alegría, un colegio grande. Ubico mi mesa, empieza la acción.

Son las 8 de la mañana y el tercer miembro no llega. Todos deciden esperar media hora más. Pasa el tiempo y nada. Resignación. El suplente asume el cargo. Comienza la instalación de la niveles y.esa, pero la presidenta está perdida. Un lío de actas, cédulas y hologramas se arma justo cuando comienzan a llegar algunos personeros. Luego, las quejas: “no nos dejan firmar”, “están votando sin llenar el acta”, “señorita haga algo”.

En la puerta, los votantes comienzan a quejarse por la demora. Luego del alboroto, al fin la mesa está instalada. Comienza la votación, y el naufragio de los electores. El “Ciro” tiene 4 niveles, y en cada nivel varios pabellones. Es fácil perderse tratando de buscar la mesa correspondiente. Y ni hablar de los más despistados a quienes les tocaba votar en otro lado.

Un momento… ¡tengo que ir a votar!
Los colaboradores de la ONPE y JNE, designados para dar información, no se daban abasto para atender los electores que los rodeaban impacientes. Al asegurarme de que la actividad en mi mesa había llegado a un punto en que todo parecía estar controlado, decidí abandonarla y me sumé al arduo trabajo de los chicos.

¿Nunca han sentido el placer de ayudar a otros? Yo sí, mucho más cuando sabes algo que otros no saben pero que necesitan saber. Hice un pequeño recorrido por las mesas de mi pabellón, las apunté y comencé a ofrecer mi ayuda, hasta que no necesité hacerlo: la gente ya venía por su cuenta. Mi método resultó efectivo, ante el asombro de un coordinador de la ONPE que me preguntó: “¿Has pensado postular como colaboradora para las elecciones nacionales?”.

Animada por mi labor voluntaria, y por las tentadoras ofertas de trabajo, estuve a punto de olvidar mi compromiso como electora. Tomé mi descanso de almuerzo para emitir mi voto. Lo admito. Frente a mis cédulas de votación, no pensaba más que en regresar y seguir ayudando a la gente. A pesar de que el tráfico de regreso fue un desastre, logré volver al colegio, con el dedo morado.

Un cuarto para las 4 pm
A medida que se acercaba el cierre de la votación, las caras de los electores se tornaron de perdidas a asustadas. El final estaba cada vez más cerca, y la cantidad de personas sobre el patio comenzaba a aumentar. La situación se agravaba, y los casos eran cada vez más anecdóticos: una chica con varicela, una señora con sus cuatro hijos, varias personas con muletas que votaban en el último nivel, abuelitas que apenas podían sostenerse por sí solas, etc.

Eran casi las 4pm cuando una señora me pide que la ayude a buscar su mesa, al mismo tiempo que me muestra su libreta electoral de tres cuerpos. El número de libro, equivalente al número de mesa en el DNI, era irreconocible. Luego de intentar dar con algunos de los números del final del código, empezamos a buscar por las mesas de mi pabellón. Pero todo es en vano. “Señora, tendrá que pagar su multa”.

Era las 4pm en punto. La votación ha terminado, lo más difícil está por comenzar.

El conteo de los votos
Sin importar cuán preparados o no estén los miembros de mesa, el escrutinio de los votos siempre es un reto. El proceso de conteo y la validación de los votos estaba bien vigilado por 7 personeros, y los miembros de mi mesa se sentían acosados. El problema estaba en que todos decidan la mejor manera de conteo. A pesar de que en la capacitación les indicaron la forma, los miembros propusieron otra manera de hacerlo.

La experiencia dice que hay que esperar hasta 4 conteos, este no era uno de esos casos Los personeros fueron de gran ayuda al corroborar el resultado, y solo se necesitó un conteo. A diferencia del primer reporte enviado en la mañana, el que tuve que hacer a través del teléfono porque el sistema se había saturado, esta vez sí logré enviar mi sms y recibir la confirmación.

Me quedé con las ganas de saber el resultado del referéndum, aunque estaba cantado de que ganaría el sí. Los miembros de mi mesa se quedarían para confirmarlo, terminar de llenar las actas y preparar las ánforas para su regreso a las oficinas descentralizadas de la ONPE. Mi labor había terminado.

Fin del proceso: celebraciones y promesas
De regreso a la oficina de reunión, los coordinadores nos dieron la respectiva felicitación, y uno que otro voluntario contaba las cosas más locas que la experiencia les había dado. No es que no tenía que contar, sino que el dolor en pies me mataba. Pero, no sé a quién se le ocurrió ir a un karaoke para cortar la “ley seca”, y la molestia se me pasó.

La experiencia fue interesante. Logré mi objetivo. Tuve un domingo entretenido, pero a la vez cansado. Entre tragos y una que otra canción, por fin dejamos de hablar de las elecciones, hasta que alguien preguntó:

- ¿Y cuándo comienzan las capacitaciones para las elecciones generales?

Pero esa, ya es otra historia.

viernes, 19 de noviembre de 2010

La previa de los Partidos: ¿Por su símpatía y su carisma?

Elecciones internas


Candidatos regionales y distritales pasan por un filtro interno de acuerdo a Ley, y por otros más subjetivos dentro de su agrupación política. O ,al menos, deben hacerlo.

Sólo en Lima, tenemos  a 12 candidatos para la alcaldía de la ciudad, aunque sean sólo dos- Lourdes Flores (PPC) con 31%, Susana Villarán (Fuerza Social) con 33%, en reciente encuesta de APOYO - las que encabecen las encuestas. Cada uno pertenece a una agrupación política que los respalda y que, desde sus entrañas, los elige como sus líderes. Pero ¿cómo han sido elegidos estos caudillos? ¿cuál es la representatividad que tienen en el partido? ¿quiénes las eligen?

Cuando los comicios se aproximan, según datos del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), cada partido tiene la función de elegir a los candidatos de 25 presidencias y vicepresidencias de gobiernos regionales; 228 consejeros regionales; 195 alcaldes provinciales, 1717 regidores provinciales, 1639 alcaldías distritales y 8655 regidores distritales. En total, son 12 mil 472 puestos los que serán disputados el próximo 3 de octubre. Con razón tanto panel político en las calles.

El llamado a esta elección interina se da entre los militantes del partido de acuerdo a la ley  N° 26084, la de Partidos Políticos. Este año la fecha fue el 14 de junio pasado. Roque Bravo, secretario general del JNE señaló que “las organizaciones políticas están obligadas a presentar, al momento de inscribir sus listas, las actas de elección interna de los candidatos a cargos municipales y regionales.” La ONPE  asiste con un veedor para que la elección sea transparente y se rindan cuentas sobre los fondos partidarios.

Todo parece formar parte de un trámite más. Al final ya sabemos que el actual alcalde de nuestro distrito tentará una reelección, que los militantes partidarios ya tienen a su “favorito”, que el veterano de la organización política influirá en el rostro de campaña o se lanzará a sí mismo. y que la votación interna es sólo un proceso de rigor, que la “dedocracia” se aplicará oculta bajo esta fachada.

De formalidades y más
En la pequeña jurisdicción de Pueblo Libre, el polémico Partido Cambio Radical realizó dicha elección interna en mayo, el comité distrital la llevó a cabo en su local de la cdra. 14 de la Av. Bolivar, con la presencia de la Comisión Nacional Electoral compuesta por un Vocal, el Presidente del Partido y un veedor de la ONPE que certificase la transparencia del proceso.

Se presentan listas de los aspirantes a candidatos distritales y  su equipo de regidores, el cual se conforma, según el artículo 24 de la Ley de Elecciones Municipales del JNE, en proporción a la población de la comuna (no menor a 5 ni mayor a 15 concejales). Tras la votación, sale  la nueva cara de campaña: Jhonel Leguía. Era previsible que sería el candidato, era el conocido, al que las señoras paraban en la calle, aquel que tocaba puerta a puerta y que ya conocía la municipalidad, era el amigo de todos.

Pero estos personajes no nacen del aire, en su mayoría, tienen un pasado ligado a la política ya sea como regidores en otra gestión (y de otro partido o movimiento político), dirigentes distritales, candidatos recurrentes, alcaldes en una ocasión anterior u otro trabajo en la gestión pública. Y el paso constante entre función y función deja abierta la posibilidad de que tengan padrinos.

Además, nos topamos con que los partidos en la previa electoral buscan aliarse a los partidos que más les convenga, el más cercano a su ideología, con modelos económicos convergentes y con figuras que estén seguros que puedan cautivar al elector. En este escenario, obvio se presentan los transfuguismos. Para aterrizar esto, Pueblo Libre no es la excepción, Leguía fue regidor del partido Somos Perú cuando Ángel Tacchino era el titular del distrito, para luego apoyar activamente en la primera campaña de Rafael Santos por el PPC y hoy pertenece al incipiente Cambio Radical.

Una de las iniciativas positivas que tiene esta elección es que la hoja de vida de los candidatos esté en el JNE. Los ciudadanos de a pie podemos tener una radiografía del futuro alcalde. De ese modo, se supo que Alan Ramírez (candidato por el APRA) trabajó como abogado en el Banco de Materiales del 2006 al 2008, curiosa época para el Banmat respecto a malos créditos de vivienda, al igual que su primer regidor en  lista,  Manuel Arana Vivar (como asesor). Manuel es hermano del recordado Carlos Arana, secretario general del partido en el distrito cuna de Agustín Mantilla y presunto beneficiario de su hermano, con créditos del BanMat. En esta ocasión, apostaron por juventud pero con una ya conocida presencia política aprista en las espaldas.

Estas perlitas se encuentran con sólo darle un click. Parece que aquí más que simpatía y carisma hay compañeros de peso que avalan al candidato, que mueven los hilos. Entonces, no hay mucho que elegir más que el turno de llegada a la votación del partido, para que se consigne en las actas.

Así, de cualquier manera, ya resultan rostros conocidos entre el electorado. Aquellos más políticos, que puedan sostener esta campaña, que tengan posibilidades de ganar  y claro, que les guste ser figurettis.

Villarán y Flores Nano, por Lima, le llevan notoria ventaja a Fernando Andrade, siendo los tres conocidos, ¿la razón? además del desborde de carisma y el pasado político expuesto, se juega con el factor mediático que las polariza y las iguala. ¿Cómo es esto? Ambas son mujeres que quieren un cambio pero mientras a una la sindican de “derecha”, la otra es “la izquierda.” como antítesis. No cabía duda que la candidata del PPC fuera otra que Lourdes, ni que Susana Villarán no tentase una chance.

Si bien Fernando Andrade no era conocido precisamente por su carisma, la figura del hermano ausente y el peso del apellido dominaron y lo hicieron del legado del buen Alberto Andrade. Tenía que ser el referente, además, por su buena gestión en Miraflores. Fue elegido internamente como el ícono del partido Somos Perú, por Lima.

Pero, nunca faltan quienes le quieren sacar la vuelta a la ley y no llevan a cabo los comicios internos o no cumplen los estatutos vigentes. Más aún cuando se trata de partidos incipientes o en provincias. Hubo varias acusaciones hacia candidatos de partidos políticos supuestamente electos en medio de irregularidades. A Manuel Masías (PPC-Unidad Nacional), candidato por Miraflores,  casi se le impone una tacha por presunta anomalía en las elecciones internas. El JNE desestimó la acusación el pasado 7 de septiembre.  Las actas que corroboraban la elección estaban expuestas.

En Arequipa, al actual  presidente regional Juan Manuel Guillén (Alianza por Arequipa) casi se le impone una tacha la misma razón, pero al final el JNE la declaró infundada. En estos casos, los estatutos de cada partido y el Reglamento Electoral jugaron un papel determinante para el fallo final. Y es que los partidos no se iban a privar de sus figuras, los ‘titulares’ que iban por la reelección. A esas alturas buscar al ‘suplente político’ hubiera sido caótico.

En la esfera del partido son  las las cabezas de cada agrupación política y los militantes  los que, finalmente, escogen a quienes tendremos como opciones al sillón municipal y regional. En las urnas, el 3 de octubre somos nosotros los que tendremos la última palabra y el dedo pintado. Pretendamos ir más allá del calor popular del candidato, de la sonrisa linda y del mero partidismo, que de caudillos ya sabemos suficiente.

**Escrito antes del 3 de octubre**

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Seguridad ciudadana: propuestas y viabilidad

Ad portas de las elecciones municipales, el tema de la seguridad ciudadana se ha convertido en el principal eje de las propuestas que las dos aspirantes al sillón municipal vienen planteando para responder a la mayor preocupación de los electores: el aumento de la delincuencia en la capital.

Desde las declaraciones a la prensa hasta los mítines proselitistas, el discurso general de las dos principales candidatas, Lourdes Flores y Susana Villarán, respecto del tema parece ser el mismo: rechazo absoluto a la delincuencia, replanteamiento del sistema de seguridad ciudadana, mejoramiento y eficacia de la labor policial.


Sin embargo, estas alturas del partido, cabe hacer un análisis de la justificación y constitución de las propuestas que ambas candidatas exponen en sus planes de trabajo, algo que el debate municipal, llevado a cabo hace algunas semanas, no pudo dejar en claro.

Propuestas


La candidata del PPC ha establecido 3 ejes estratégicos, encabezado por la consolidación del liderazgo del alcalde sobre el manejo del sistema de seguridad ciudadana, seguida por el eje de prevención (social, comunitaria, situacional y policial). Por último, el eje de intervención, cuyo objetivo es incentivar el trabajo conjunto de la PNP, el Poder Judicial y Ministerio Público.

La candidata de Fuerza Social propone llevar a cabo la reforma de la Ley Orgánica de la PNP para que el liderazgo municipal sea más directo y eficaz. Por otro lado, se propone la creación de la Policía Metropolitana con más efectivos, bien equipados y repartidos equitativamente. La prevención contará con la participación de la comunidad e instituciones, quienes emprenderán la recuperación jóvenes pandilleros para ofrecerles espacios y oportunidades de desarrollo.

Comparando

Además de las estrategias de prevención social, ambas candidatas tienen como principal objetivo la consolidación del liderazgo de la figura del alcalde como conductor de las estrategias de seguridad ciudadana. Sin embargo, ambas propuestas se diferencian en el sentido de que Villarán, en contraste con Flores Nano, no se restringe el cumplimiento de la ley, sino que propone modificarla.

Porlo demás, es evidente que ambas candidatas poseen opiniones distintas. En relación a la labor de la policía nacional, Villarán apuesta por el aumento de efectivos y de su implementación, lo que se contrapone con la propuesta de Flores Nano, de asegurar un buen entrenamiento y capacitación.

Dicen los especialistas

Gino Costa, director de la ONG Ciudad Segura afirma que si los candidatos cumplen lo que prometen, tendremos mejor forma de organizarnos para responder ante los problemas de seguridad. “Hay un deseo de hacerse cargo del problema y un gran consenso de lo que se tiene que hacer”. Sin embargo, cabe preguntarse cuánto de esa tarea es realmente viable.

Para el investigador y antropólogo Jaris Mujica, la clave para combatir eficazmente la criminalidad en Lima, y en general, en el país, es la capacidad de los gobiernos de trabajar la prevención en base a estudios de organización y conducta delictiva. Pero es justamente el conocimiento de ese problema la gran ausencia de las propuestas de los candidatos municipales en general.

Estadísticas vs. el papel prensa

Los planes de gobierno de Flores Nano y de Villarán están basados en estudios de instituciones reconocidas como el Instituto de Opinión Pública de la PUCP, el Grupo de Opinión Pública de la U. de Lima y la PNP. Las cifras estadísticas revelan que la percepción de la inseguridad ciudadana es mayor a las cifras de delitos cometidos en Lima metropolitana.

Según Mujica, son a veces los medios los que tomando casos particulares y significativos, como el de la niña Romina, exageran un panorama real de inseguridad ciudadana que genera preocupación y alarma en la población, panorama que los candidatos no dejarán de aprovechar.

Lo que se espera

Cabe entonces preguntarse cuán viables o no son las propuestas que estas dos mujeres plantean para el tema de seguridad, teniendo en cuenta la dimensión, hasta ahora desconocida, de la problemática, y del papel que los medios de comunicación asumen respecto de ella.

En la recta final de la campaña electoral, las promesas se van relegando. A los electores solo nos queda esperar por el cumplimiento de cualquiera de las ellas que, sin duda, deberán ser adaptadas y rediseñadas para traer la tranquilidad que la ciudad necesita.