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domingo, 12 de diciembre de 2010

Mangu y sus 11 años en La Ley

Mangu llega al décimo primer aniversario como pocas orquestas peruanas hoy. 11 años de laberinto, harta salsa y baile. No importan las trasnochadas, tampoco el hambre a medianoche, ni el desorden detrás del escenario; siempre que el público aplauda y disfrute.

Domingo a las 2:01 a.m. En la discoteca La Ley, Manuel Pacheco camina al centro de la tarima para agradecer a las casi 800 personas que llegaron para cantar, ver, bailar, y saludar a la Orquesta Internacional Mangu que hace 11 años los hermanos Pacheco Osorio fundaron.

La hora previa al agradecimiento fue complicada. Había mucho desorden en la sala detrás del escenario, Manuel estaba ocupado con la organización del espectáculo y no dejaba de sonar su teléfono. Los músicos y cantantes estaban terminando de vestirse. También faltaba probar los instrumentos y calentar antes de cantar.

 No estaban nerviosos, estaban felices y con mucha hambre. Trajeron pollo broaster y gaseosa para todos. Comieron rápido y bastante, como lo hacen lo músicos de verdad. Por momentos llegaban amigos y fans para saludar y tomarse fotos. Algunos recibían llamadas, varios entraban y salían, otros conversaban o bromeaban. Alboroto generalizado.

En una de las paredes azules de la sala había un gran espejo donde Katty, cantante y única mujer de la orquesta, le daba un vistazo al gorro blanco y la blusa morada corta que tenía que vestir. "Me gusta esta ropa porque es fresca y no sudo tanto cuando canto y bailo". Mientras se miraba en el espejo dijo: "Hemos practicado una presentación especial cantando Me gustangu y Cuéntame (canción de la Charanga Habanera)".

Jorge y Balo, cantantes y bailarines que despiertan los gritos de las chicas, estaban cansados del viaje que hicieron desde Vitarte, donde se presentaron con el resto de la orquesta. Inmediatamente se embarcaron hacia la 61 de la Colonial, donde está La Ley. Balo sobre todo, cansado de mover la cintura como se lo exigen sus seguidoras siempre. “Estuve moviéndome durante toda la semana frente al espejo y también practicando en otras canchas” (risas).

Desde la las 11 p.m. cantaron Lucía de la Cruz y las orquestas salseras A conquistar y N`samble. Estas dos últimas se presentaron también con Mangú en el restaurante Cabo Blanco de Vitarte. Cuando llegaron en un bus a La Ley, Manuel, se animó a comentar: “11 años son bastantes y son nada, porque pretendemos llegar a muchos más”, dijo mientras miraba su celular y caminaba apurado hacia la parte trasera de la discoteca.

Los músicos habían salido del bar y restaurante Cabo Blanco, a las 12:30 como estaba programado. “Queremos recibir muchos aplausos hoy, ese es nuestro deseo. Nunca nos ha ido mal, espero que hoy que es nuestro cumpleaños sea una noche brava” dice Jorge mientras sube a la sala de músicos de la discoteca.

¿De dónde sale Mangu? “Es una comida típica dominicana”, responde Jorge. Pero más tarde, cuando Manuel Pacheco estaba subiendo al escenario, después de recibir aplausos y dar sus agradecimientos explicó que esta orquesta, en la que es director, es “su mangú”, una exquisitez caída del cielo, con un sabor único y formidable, una gustosa combinación que ya no solo es de plátano majao con mantequilla, que también es música y músicos, canto y baile, son y salsa.

jueves, 9 de diciembre de 2010

En la avenida hay sitio

Un día con los vendedores ambulantes de la Javier Prado

“Casi siempre me levanto temprano, si es que mi mujer no lo hizo antes”, me cuenta Daniel sonriente, mientras espera que los carros detengan su marcha. De mediana estatura y tez cobriza, recuerda sus primeros once años en Chimbote con nostalgia. “Jugaba con mis hermanos todos los días y hasta tarde pero desde que mi mamá falleció nuestras vidas cambiaron”.

Tuvo que emigrar a la capital a vivir con una tía ya que su papá los había abandonado cuando todos aún eran muy pequeños. “Y hace 32 años estoy en Lima. Casi toda mi vida trabajé vendiendo”. Hoy vende libros y golosinas, y ya está listo para empezar a ofertar sus productos en el distrito de San Isidro, específicamente en la Av. Javier Prado.

Ubicado en el departamento de Lima, San Isidro es uno de los distritos más tradicionales entre la clase alta limeña. Hoy es el centro financiero más importante de la capital peruana. Sin embargo, pese a la modernidad que lo caracteriza, aún conserva áreas residenciales importantes como legados de la cultura indígena y colonial. Todo esto lo convierte en uno de los distritos más hermosos, tradicionales e históricos de Lima.

Hasta aquí ha llegado Daniel desde la lejana Ventanilla donde actualmente reside. “Hay que levantarse temprano para llegar hasta acá, sobre todo cuando tienes hijos, hay que darles el desayuno, mandarlos al colegio y recién venir para acá”, le escucho decir. A diferencia de San Isidro, donde Daniel vende sus productos, Ventanilla es un distrito mayoritariamente pobre, desordenado y con preocupantes niveles de contaminación ambiental.

Sin embargo, esto no amilana a nuestro personaje quien día a día lucha por sacar adelante a su familia. “Mi esposa también trabaja vendiendo golosinas pero en las afueras de las academias o universidades, yo lo hago aquí”, me cuenta. Incluso me hace recordar a uno de sus hijos que conocí tiempo atrás. “Antes mi hijo me ayudaba a vender en la Trilce (Academia), pero ahora ya no porque quiero que termine el colegio”, me revela.

La avenida Javier Prado
Recorriendo parte del distrito de San Isidro se ubica una de las avenidas más grandes de la capital peruana: Javier Prado. Daniel aprovecha el tráfico lento de las horas críticas para ofrecer sus libros. Junto con él un batallón de vendedores ambulantes en cuyos brazos cargan libros, discos, productos del hogar, que tratarán de vender mientras la congestión se mantiene. Con sus productos a cuestas recorren a pie alrededor de diez cuadras de la avenida Javier Prado.

Fue hace ocho años que conocí a Daniel y a su hijo. Por entonces, yo estaba en la academia ‘Trilce’ de la avenida Arequipa y me preparaba para ingresar a la Universidad de San Marcos. “En esa época tendría unos nueve años, ahora ya está por acabar el colegio”, me refiere Daniel.
“Por ese entonces no lo mandaba a estudiar porque me faltaba -me hace un gesto con los dedos refiriéndose al dinero- es por eso que lo traía conmigo”.
-¿Y cómo llegaste aquí?- le pregunto
-Me lo propuso un vecino. Me contó que en la Javier Prado podía vender libros con él. Así que conversé con mi esposa y acordamos que ella vendería en las academias y yo aquí –hace una pausa obligada en su relato. Y es que los carros han detenido su marcha y llega el momento de ofrecer los libros que, a bajo costo, intenta vender.

Son cerca de diez cuadras que los vendedores ambulantes van ofreciendo sus productos. Una venta que se inicia desde el cruce con la avenida Arenales, que colinda con el zanjón de la avenida Arequipa. Frente a aquella avenida se ubica un banco que está cercado por unas rejas que, a su vez, limita con unas veredas que sirven a los vendedores para descansar y en algunos casos como comedor a la hora del almuerzo. Sin embargo, este no es el único lugar que sirve de reposo, la berma central también se ha vuelto parte de ellos.

Observo que algunos de los vendedores lo hacen con chalecos de color verde oscuro y con una frase, en el reverso del mismo, un tanto irónica, en el que hacen referencia a que están contra la piratería. Aunque, para dejar de pensar en lo irónico del mensaje en el chaleco de los vendedores, tendría que cerciorarme si los productos que ellos ofertan son también piratas.

Alrededor de la una de la tarde muchos de ellos empiezan a degustar los platos traídos por sus familiares u ofrecidos por algunas señoras dedicadas a la venta de estos productos. Daniel es uno de los que prueba la sazón de estas amas de casa que, al igual que la mayoría de los comerciantes, son el sustento de sus respectivos hogares.

En la Municipalidad
- En este momento no hay nadie que te pueda atender, ven mañana o en todo caso llama con anticipación para que pueda concertarte una cita con el encargado de dicha área - me contesta amablemente una señorita,
- Es para una entrevista sobre los vendedores de la Javier Prado.
- ¿Los que están por Orrantia?- se cerciora.
- Ajá.
- Mire, yo le voy a hacer presente al encargado, no se preocupe. Si puede llame más tarde- me responde, cambiando su amabilidad del principio por una voz más tosca y seca.

De vuelta en la Avenida
Regreso a la Javier Prado y saludo nuevamente a Daniel, quizá el me pueda contar el por qué algunos comerciantes usan el chaleco. “Hace medio año usábamos casi todos ese chaleco, nos dijeron que podíamos vender tranquilos sin que la policía nos moleste al usarlos. Pero después, como que algunos lo fueron dejando de lado, creo que por ese tiempo había una campaña fuerte contra la piratería y ellos (la municipalidad), creo que querían dar una buena impresión”.

Alrededor de las seis de la tarde, mientras Daniel vende entre el caos vehicular que está en su punto más alto en la Avenida, me acuerdo de llamar a la Municipalidad. Me contesta una señorita, pero creo que no es la misma de la primera vez, su voz es más pausada como si hiciera comas en cada palabra que pronuncia. “Señor, no hay quien pueda atenderlo a esta hora, llame mañana. Seguro que lo atenderán”. Por cierto, intenté, una cuantas veces más, el día siguiente pero creo que ya tenían preparado una contestadora personal para mí: la respuesta era similar a las anteriores.

Sin poder esclarecer el origen de las cosas que los vendedores ambulantes venden en la Avenida, llega la noche. “Por lo general a esta hora me voy”, me dice Daniel. Son las 7y18pm. Antes de despedirme, le hago recordar que no se olvide de traerme mañana el último libro de Vargas Llosa. Los tres ejemplares que hoy trajo se le agotaron.
-No te preocupes amigo, mañana te lo traigo-, me contesta sonriente.
-Y salúdame a tu hijo-, le grito mientras sube a su bus con destino a Ventanilla.






miércoles, 1 de diciembre de 2010

Cuando se juntaron las Izquierdas

Era un caluroso verano de 1989. El terrorismo azotaba las zonas más pobres del Perú, el gobierno de García acababa de cometer un craso error con la matanza del Frontón y nadie tenía idea de dónde se escondían los principales líderes de Sendero Luminoso.
A pocos Kms de Lima, en Huampaní, Chosica,  la reunión de Izquierda Unida, frente político que albergaba a siete partidos de izquierda, duraba cerca de 8 horas y presagiara su final.

Ese día, las diferencias entre la izquierda revolucionaria de Javier Diez Canseco, la izquierda democrática de Barrantes y el Partido Comunista, que mal que bien se situaba en el centro, superaron la urgencia de repotenciar la izquierda contra el APRA y superar el terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA. El 19 de enero de 1989 fue el último día en el que la Izquierda se mantuvo unida, luego solo quedaron pedazos que fueron desapareciendo hasta el día de hoy.

Tuvieron que pasar veinte años para que los diversos grupos que abanderaban las  ideologías de izquierda aún existentes se dieran cuenta que seguir mirando para dentro de sus propios círculos los iba a conducir a la desaparición absoluta -si acaso muchos de ellos todavía existen y que una revolución en el siglo XXI ya no era necesaria.

Era el I Encuentro Nacional de Izquierdas para la Refundación de la República. Patria Roja-MNI, Izquierda Unida, Partido Socialista, Voz Socalista, Tierra y Libertad, Lima para todos, independientes, movimiento Gay, movimientos de jóvenes, de mujeres (desde feministas hasta líderes del Vaso de Leche, los Comedores Populares y las Trabajadoras del Hogar), ecologistas y culturales. Miembros e invitados, todos se paseaban entre los patios y escaleras de la Casa del Maestro a pocos metros de la Casa de Mariátegui.

Eran tres las comisiones que se llevaron a cabo, la Comisión Política se celebraba en el patio principal, unas 200 personas sentadas discutían cuál debía ser el rol del Estado para las políticas agrarias, la acalorada discusión que duró seis horas fue moderada por una mesa compuesta por Josefina Huamán, Wilmer López, Humberto Campodónico y Mario Huamán.

Humberto Campodónico, sentado al lado centro izquierda de la mesa, dijo sentirse "Muy contentos por la acogida, cerca de 20 que no se hace una reunión desde tipo, nos parece muy importante que se comience a formar parte de la política de este país ante su casi orfandad".

Javier Diez Canseco moderaba la Comisión de Programa,  más de cuarenta intervenciones hacía que la comisión parezca una plenaria en donde los temas se multiplicaban y las ideas se perdían. La Comisión de Organización tuvo menos concurrencia, "La Mocha", Aida García Naranjo, feminista, cantante y activista por los derechos de la mujer, fue expositora de dicha comisión. Se planteó una cuota paritaria -que haya una mayor presencia de mujeres- y una cuota de jóvenes.

Se discutió la posibilidad de la confluencia sin disolución de cada uno de los partidos y lo contrario, la unión con la desvinculación de cada uno de ellos. No sé llegó a ningún acuerdo. Se barajó diferentes nombres para esta unión: Frente democrático Popular, Polo Democrático, Frente Revolucionario, Izquierda Unida. Tampoco se llegó a ningún acuerdo.

Caras viejas, pocas caras nuevas
Durante el receso en donde se suponía llegaría el almuerzo que llegó recién a la hora de la clausura, los casi 600 integrantes comenzaron a mezclarse, reconocer viejas caras, mirar sus relojes, leer los panfletos y folletos que se repartían desesperadamente, algunos se sentaban y otros se movían de un lugar a otro.

Donde había sido la Comisión Política, en el patio principal, un anciano estaba sentado en una diminuta silla de madera, todos se acercaban a saludarlo con reverencia, no dejaba de  tener cuatro o cinco personas a su lado, se le veía  muy cansado y tenía muchos lunares en su cara, los que revelaban enfermedad.

¿Cuál cree usted que es el principal problema del Perú?
-El principal problema es la corrupción. El gobierno de García está lleno de corruptos.
¿Y del sistema económico?
-La minería. Destroza el ambiente físico. Lejos de ser beneficiosa, esta minería es totalmente negativa.
¿Qué opina de la dura columna de Aldo Mariátegui en contra de la izquierda peruana?
-Es una pena que Aldo Mariátegui no respalde la conducta de su abuelo.
Sus respuestas ciertamente cortas. El fundador de Izquierda Unida siguió sentado haciendo acto social.
Llamaba la atención la gran cantidad de hombres de más de cincuenta años y la poca presencia de  jóvenes, tal vez solo 10 o 15.  Manuel Breña era uno de ellos de 19 años y estudiante de comunicaciones en la Universidad de Lima es  dirigente de Juventudes Tierra y Libertad.

"Mi motivación es que tengo muchas ganas de activar todo el tiempo y creo que es necesaria la unificación porque históricamente la izquierda se ha dividido por creerse dueños de la verdad".

Manuel estaba acompañado de otros 6 jóvenes de los cuales dos pertenecían al Movimiento Gay. El grupo afirmó sentirse contento por esta iniciativa y Manuel remató diciendo, en referencia a las recientes críticas en los medios a la izquierda peruana, "la derecha se muere de miedo porque la gente está descontenta, es más que un dato que el 62% no está de acuerdo con el modelo neoliberal".

Paúl Maquet, de 23 años, periodista y activista del Colectivo Río Hablador trabaja temas educativos y ambientales en Villa El Salvador,  es importantísimo que el tema ambiental se politice porque tiene que ver con el modelo desarrollo que se ha implementado hace un par de siglos y que se ha radicalizado.      

Confiesa que solo vino para "curiosear" aunque, "siempre he estado a la expectativa de la unión de izquierdas". Paul siente que hay muchos jóvenes que podrían participar en la política y no canalizar sus energías a través del pandillaje o del consumismo que son también expresiones de rebeldía.

Los ausentes y las discordias
Se podía ver en un solo patio a los que alguna vez fueron grandes agentes del cambio era notorio la ausencia de Susana Villarán y de su partido Fuerza Social.

"No estuvimos invitados, tuve que pedirles que hicieran extensiva la invitación" señaló contrariado Pedo Francke, miembro del movimiento Tierra y Libertad que va en alianza con Fuerza Social a la candidatura de Lima.

Afuera del salón donde se llevó a cabo la Comisión de Programa, un apresurado Javier Diez Canseco dijo sentirse muy incómodo por la ausencia de Susana, "no entiendo qué pretende con su ausencia, ahora Fuerza Social pareciera decir que no son de izquierda, pero han estado invitados".

Haciendo referencia a una entrevista de Jaime Bayly a Marco Arana señaló, que fue un error decir que votaría por Keiko Fujimori antes que por Ollanta Humala. Quedaba entre dicho las obvias preferencias de la izquierda Diez Canseco por una pronta unión con el Partido Nacionalista.

"La Mocha" también señaló no entender "su no presencia porque no es coherente estar en un espacio regional de Lima pero no estar en una confluencia que es de carácter nacional y que por supuesto incluye Lima"

La izquierda del interior
Un tercio de los Presidentes Regionales del país son de izquierda: Junín, Cajamarca, San Martín, Arequipa, Tacna y Loreto. Ninguno de ellos estaba presente. Y es que la izquierda sobreviviente, Patria Roja, PS, PCP,  ha tratado de tener carácter nacional sin empezar por convocar y concentrar a los pequeños y grandes movimientos de izquierda regados al interior del país.

Los demás, y los importantes, son pequeños y grandes grupos que gracias al descentralismo ahora ocupan cargos políticos, esos mismos puestos que anhelan los integrantes de la Reunión de Izquierdas por la Refundación de la República. 
Y es por el dogmatismo, sectarismo y hegemonismo que afectaron las relaciones de izquierda y que sus principales integrantes no quieren aceptar.

¿Sr. Diez Canseco, por qué la izquierda se dividió y casi desapareció del panorama político?
-Hay que entender que en Latinoamérica, los países que no han tenido presencia fuerte de izquierda han sido justamente los que se han visto azotados por grupos terroristas de una izquierda radical y de fusil, Colombia con las FARC, que ahora ya perdieron todo sentido ideológico y Perú con Sendero Luminoso.

Este panorama hace pensar lo urgente que es repotenciar la izquierda peruana. Sin embargo, se requiere de una autoridad moral y sin conservadurismos para recoger las mutaciones diarias de nuestro país y ser capaz de reunir al pueblo a un movimiento político moral. Ese agente del cambio, moderno y con valores, no existe aún. Se necesita una izquierda en permanente desarrollo, con ética y principios, en defensa de la vida ante modelos radicales y sin conciencia.  Una izquierda que deje el léxico desfasado para la historia, que sea práctica ante todo y que nunca pierda su sentido humano.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Tuyo siempre, mío siempre: El retorno del Salmón en Lima

Calamaro en concierto presenta el ON THE ROCK



Rock, funky, tango, cumbia, lirismo puro y la irreverencia de sus mejores años acompañaron la presentación, el jueves 11 de noviembre, del argentino más querido del rock en español. Andrés Calamaro vino con el nuevo disco On the Rock para todos los que esperábamos, una vez más, el regreso.


La espera se hacía cada vez más corta, el aliento incesante de su voz carrasposa y de lírica prodigiosa estaba rozando Lima. 11 de noviembre fue la fecha que eligió para dejarnos su huella inigualable de salmón.  Al fin llegaba Andrés Calamaro, tras dos años de ausencia en tierras peruchas, en suelo limeño.

Todo digno fan del poeta maldito esperó demasiado para el día del concierto, sobre todo porque no perdió la fe de que haría una parada por Lima antes de la fiesta arequipeña el 13 de noviembre. No sorprendía que para estar en una zona decente se sumara monedita tras monedita para juntar los 133 soles que costearon la entrada, todo valdría la pena con creces. Andrelo vino cargando bajo el brazo su nuevo disco On the Rock (2010), en él mezcló ritmos nuevos pero igual de idílicos que  los anteriores.

Llega el gran día y todo conjuga, el ánimo de los fanáticos hace vibrar, emociona, los polos a 20 lucas, los revendedores,  las señoras “chicle, cigarrillo, caramelo” vendiendo puchos y cervezas camufladas le ponían el toque de color. Muchos fueron dispuestos a iniciar la fiesta desde antes. Una chela para empezar la  espera, los fans ya entraban en calor.

Alrededor de las 7 de la noche, se dignaron a abrir la puerta del Jockey Club, mientras los hinchas del Salmón, (nombre que se le dio por el mitico disco del año 2000) estaban en medio de la algarabía. Un brother corría entonando las más encendidas barras hacia el ídolo Calamaro, sin dejar de pasear al viento una banderola de la Trinchera Norte.

Otro grupo, con ron y gaseosa en mano invitaban a la gente fanática a cantar con ellos los célebres temas: Paloma, Ok perdón, Crímenes Perfectos y Los chicos, como presagio de las canciones que serían  parte del setlist de Andrelo cuando, al fin, pisara el escenario.


La espera desespera
Al ingresar, solo una carrera sin orientación para encontrar un buen lugar era la opción. Campo II no está al final donde apenas se verían las pantallas, pero tendríamos que estar apachurrados contra la reja para captar la mejor vista del cantante del rock en español más versátil y genio que se haya visto.

Mientras la zona VIP se llenaba de a pocos, desde Campo II, un grupo de chicas entonaban a viva voz la comercial Flaca. Sí, como esperando que se la dedicara a cada una, así tuviesen diez kilos de más, siempre serían la flaca, su flaca.

Se suponía que Pelo Madueño era el telonero de la noche, alrededor de las 8 pm tendría que hacer su aparición, para dejarnos a solas con Andrelo a partir de las 9 y podamos disfrutarlo hasta la última gota de sudor. Pero Pelo nunca llegó o, al menos, nunca subió al escenario. No parecía importar, todos esperaban ver a Andrés.

Con tan sólo 10 minutos de retraso, Andrelo hizo la entrada triunfal en medio de la oscuridad y de la humareda que lo envolvía. Todos reconocimos de inmediato su figura, si bien la cabellera no era tan frondosa como antaño, sus ademanes, sus rulos y los lentes negros cargaron su aura misteriosa como siempre, como nunca dejó de ser.


El versátil Salmón
Sus primeros acordes tocaron  Let it be de The Beatles.  Paul Mc Cartney estaba en Buenos Aires, y Andrelo quería rendirle un homenaje, con nosotros, desde Lima. A su manera fue un Let it be extravagante y hermoso. Desde ya auguraba el conciertazo que se venía. Era el regreso y era el recuerdo. Todo lo magistral que se esperaba.

Diez mil almas se movían y deliraban ante cada canción, pero cuando tocó “El salmón”, la gente no paraba de saltar, gritar, enloquecer. Si recordar es volver a vivir, esa noche revivimos mil veces más. Porque Calamaro siempre va en sentido contrario, por la ruta difícil, la que usa el salmón. Por eso habló de su país, por eso habló del Diego (Maradona), por eso le quitó el Nobel a Mario Vargas Llosa para dárselo a Sabina.

No podían faltar los clásicos románticos Paloma, Te quiero igual, Me estás atrapando otra vez, temas que arrancaron más de un grito desaforado y una lágrima escurrida en alguna mejilla.

Andrelo volvió a los tiempos de los Abuelos de la Nada, cuando tocaba junto a Miguel Abuelo esa mezcla de funky poesía y regresó al tiempo de Los Rodríguez en España. Todo en una sola noche. Entonces fue cuando Mil horas, Sin Documentos y Costumbres Argentinas sellaron los ochentas.  

El greñudo bonaerense no evitó sacar un puchito o ¿sería un porrito? Como en la canción Loco, tan esperada y que junto a La parte de adelante le faltó tocar para que la noche fuera más redonda aún.

Sus rulos se conviertieron en dreads para interpretar No woman don’t cry de Bob Marley, fiel a su estilo rockero, le puso su estampa. Esa noche también se vistió de Santana con Oye cómo va, y fue Mercedes Sosa, con la canción Gracias a la vida, para no olvidar el legado de quien “dejó huérfana a América Latina”.

Todos se dejaron llevar por la apuesta innovadora del Salmón en Las tres Marías. Esa misma versatilidad que puso a prueba cuando Tuyo Siempre también fue cumbia. Te seguiría a todas partes y quiero darte cada uno de mis instantes. Era el pensamiento alborotado que compartíamos con cada tema que Andrés cantaba, solemne.


“No se va, no se va Andrés no se va”

Nos regaló cerca de 30 canciones, volvió dos veces al escenario cuando la gente con la ovación espontánea de “No se va, no se va Andrés no se va” y “ Olé olé olé olé Andrés, Andrés” le pedía no abandonarnos. No podía negarse, no supo negarse y a contracorriente como siempre, aparecía en el escenario a cantar con deleite para su público “el más leal”.

Andrelo es futbolero, por eso no pudo dejarnos sin tocar Crímenes perfectos ni Los chicos. Por eso nos recordó la magia que el “Nene” Cubillas tenía en los pies y el buen toque de Percy Rojas cuando estaba en Independiente. Aquellas épocas felices  de los 70’s. Y la memoria del salmón no pudo soslayar durante esta canción a los 22 que se fueron antes que él. La imagen de los  notables Miguel Abuelo, Gardel, Meche Sosa, Bob Marley, John Lennon y otros grandes aparecieron al ritmo de “Los chicos”.

“Flor de Samurai” del nuevo disco nos esperanzó, “Mi enfermedad” alborotó a la ya desbocada fanaticada, las rejas no eran barreras, porque se unieron en un latido y en un grito que no quería dejar ir al salmón.

Andrés Calamaro agradece al público peruano
Se envolvió con la bandera peruana, se puso de cuclillas, besó el suelo como agradecimiento y cariño para luego despedirse con un Buena suerte que nos dejó con ganas de más. Porque algo va quedar adentro tuyo siempre, algo que yo te dejé alguna vez.

Con los pechos cansados, las voces más afónicas que nunca y la alegría de dos horas y media de concierto espectacular, entendimos que ya era hora del adiós y se acababa el ensueño, no era definitivo “Porque no existe un adiós total, nos volveremos a ver en algún lugar del tiempo”.  La promesa del eterno regreso.

Recién se fue y el salmón ya se hace extrañar, volverá con la actitud irreverente, su cabellera cuarentona y la voz sensual para no despedirse más. Calamaro lo dio todo en el escenario, por eso se llevó todo...con su andar de no ser de acá.

lunes, 22 de noviembre de 2010

En una gran primera media hora, los dirigidos por Allegri plasmaron su superioridad con la solidez y veteranía de su mediocampo.

El derby de la Madonnina: Versión Zlatan 

Era necesaria la respuesta del banquillo, y el ex DT del Cagliari empezó a encontrar el camino correcto en una profesión de instinto, con  el ingreso de un controlador del juego como Andrea Pirlo: una especie en extencion de este Calcio Italiano sin tantas virtudes estéticas y si mucho contacto.

"Soy feliz en el Milán y me alegraré de poder batir al Inter. Si es con mis goles, mejor". Decía en la previa del clásico de Milán, el buen Zlatan. Y es que en el fútbol existe esta inevitable ley que permite a muchos jugadores cobrarse revanchas o saldar viejas cuentas. La inexorable ley del ex, gol frente a tu antiguo equipo, se cumple tan a menudo que permite ingresar a este deporte al terreno de lo matemático.

La inexorable ley de Ibra

Es difícil encontrar una explicación coherente para comprender el por qué se cumplen a cabalidad estos mandamientos, en un juego tan ilógico. Tan pasional.
El Derby della Madonnina, imponente clásico de la ciudad de Milán. Llamado así en honor al estandarte de la Virgen María situado en la cúspide de la catedral de Milán; se decidió una vez más por la inefable sentencia del gol al ex amor.
El sueco Zlatan Ibrahimovic, el mercenario más grande de la actualidad futbolística, que ya jugó en los tres clubes más importantes del Calcio, fue derribado en el área por Materazzi. Solo necesitó cinco minutos, un penal y  los brazos abiertos, para silenciar el Giuseppe Meazza, y cumplir con la eterna traición al ex. La sonrisa en la billetera del sueco se transmitía irreversiblemente al rostro del primer ministro italiano: Silvio Berlusconi, presidente del Milán.
En una gran primera media hora, los dirigidos por Allegri plasmaron su superioridad con la solidez y veteranía de su mediocampo. Entre Seedorf, Flamini, Gattuso y Ambrosini, le garantizaron la posesión y circulación del balón a un Milán que necesitaba de un triunfo frente a un grande para fortalecer  y sostener el proyecto Allegri.


El Inter que deambula por la Serie A

Si el Milán tenía solidez, el Inter carecía de seguridad. Sin Julio Cesar en el pórtico y a pesar de la experiencia de Lucio, Materazzi, Córdova y Chivu; el Inter todavía no puede consolidar la fortaleza defensiva de la era Mourinho, el ingrediente ausente del Derby. Y perdió su primer partido como local en Liga desde la partida de Mou, marca registrada de los equipos del portugués.
Tras la lesión de “Matrix”  Materazzi, nunca un Zidane tan contento y vengado, luego de una embestida furibunda de Zlatan, el Inter se desorientó y se dejó replegar por la velocidad de Robinho e Ibra.  Un sensacional balón cruzado de Ambrosini, estuvo a punto de ser conectado por el sueco.  A centímetros de emular al otrora espectacular Van Basten, goleador rossonero del Milán de Sacchi. Un misil que pudo “modernizar” la volea del holandés en el Olímpico de Múnich en la final de la Euro del 88.
Con contundencia y mucha subordinación del individualismo, sostenido por el colectivo, el A.C. Milán superó en todos los aspectos a un deslucido Inter de Rafa Benítez, que deambula por la Serie A. No expone la eficacia y verticalidad del año pasado, y si que las comparaciones en el fútbol son odiosas pero necesarias. Se impone la dependencia  del oportunismo de Eto´o y el pase gol de Sneijder, y más nada. Un Inter con el mismo plantel pero con diferente conductor tiende más al aburguesamiento de sus estrellas que a lo imponente de la triple corona pasada.

Allegri se graduá en el Calcio

Para la segunda parte, Allegri lograría el cambio que sentenció el partido. Tras las constantes faltas del gladiador Gattuso, era evidente que el Milán estaba perdiendo la posesión del balón. Era necesaria la respuesta del banquillo, y el ex DT del Cagliari empieza a encontrar el camino correcto en una profesión de instintos. Benítez sacó al lesionado Obi e ingresó al impetuoso pero todavía novel Coutinho, dejando la mesa servida para el ingreso de un controlador del juego como Andrea Pirlo: una especie en extencion de este Calcio Italiano sin tantas virtudes estéticas y si mucho contacto.
Priorizó el talento y el control del Pirlo, al músculo y trajín de Gattuso. Una de las claves de la victoria rossonera. Con Seedorf y Pirlo como dueños del mediocampo, el partido se acabó con una segunda mitad tensa y luchada, sin ocasiones y con mucho temperamento que es necesario en esta clase de encuentros. Si el fútbol consta de leyes matemáticas e inexplicables, necesariamente la ley del ex, es parte del ADN de este deporte.
  
                                                  Zlatan celebrá su anotación

lunes, 18 de octubre de 2010

En Lima el sol brilla de noche

La magia del Cirque du Soleil

Cuando tenía 5 ó 6 años, muy probablemente a insistencia mia, mis papás me llevaron a un circo. Fue un fiasco total, me pareció la cosa más aburrida del mundo. Payasos que simulaban tristeza, animales que vivían en estado de depresión continua y un olor que hasta ahora no logro olvidar- una mezcla de parque de las leyendas con la línea de bus “S” repleta en hora punta- me hicieron pensar “primera y última vez”. Y efectivamente, desde ese día no volví a pisar algo parecido.

Hace dos semanas me encontré en la misma escena que hace ya casi veinte años. Papá, mamá y yo parados frente a la enorme carpa del Cique du Soleil, o Circo del Sol como prefieran llamarlo. Inmovilizados los tres como verdaderos turistas en Marte, nos dedicamos a observar a la gran cantidad de gente que esperaba para disfrutar de uno los mejores espectáculos del mundo.

Hace ya casi dos meses, nos enteramos de que esta empresa canadiense había decidido por fin visitar nuestro país.

-“Mamaaá, el Circo del Sol viene a Lima en Setiembre!...pero la preventa es sólo con Mastercard”, le dije resignada pero emocionada.
-“Por fin vamos a poder usar esa tarjeta que pagamos todos los meses y no nos sirve para nada, Lucho“, fue su salomónica respuesta.

De que en una semana se agotaron las entradas y tuvieron que abrir nuevas fechas  ni nos enteramos. El día en que con papá fuimos a Wong a comprarlas, ni había cola y los sitios sobraban.

En fin, ahí estábamos parados los tres con cara de pánfilos frente a “La Gran Carpa”, denominada así por los “cirsolenses”, y como si estuviéramos tratando de recuperar todos los años perdidos, en tiempo récord ya teníamos: una canchita gigante, tres gaseosas, un hotdgot, un cabanossi (venia de regalo con la canchita), dos chocolates, mamá y yo nos pintamos las caras con estrellas y flores gracias al auspicio de Wong, dos packs de cuatro pines y dos cuadernos. Atiborrados de merchandising, podía sentir como los padres del consumismo moderno nos miraban orgullosos desde sus enormes mansiones e islas privadas en  algún lugar del mundo...

De pronto, los altavoces anunciaron que era hora de entrar y menos de diez minutos, las cientos de personas que esperaban entrar se encontraban ubicadas  en lo que asemejaba un mundo paralelo o una dimensión desconocida. Personajes salidos de cuentos que solo escuchamos cuando somos niños, se mezclaban e interactuaban con los tardones que desesperadamente buscaban sus asientos en la oscuridad. A las 9 en punto, había comenzado el show.
El nombre del espectáculo que estábamos a punto de ver es “Quidam”. Esta gran compañía tiene varios números en rotación durante todo el año y a diario llena teatros completos en su carpa permanente en la ciudad de  Las Vegas. Quidam, que se estrenó en 1996, es una historia invita a que cada uno, como cuando éramos pequeños, la interprete como quiera

¿Quién es Quidam? ¿Un personaje? ¿Una expresión? ¿Una pieza del escenario? Poco importa para todo lo que recibimos en escena. Aplausos al iniciar la obra, aplausos durante el primer número, aplausos cuando cuatro increíblemente coordinadas niñas terminan con una envidiable precisión un número que no lograríamos realizar ni en nuestros más avezados sueños. Aplausos, aplausos y más aplausos provienen de todos los lugares de la carpa. Música en vivo, un juego de luces envidiable, precisión digna del mejor relojero suizo son sólo algunas cosas que se pueden ver en escena.  El sentimiento de estar viviendo algo único es general. De pronto del techo se descuelgan personajes antropomorfos para después volver a subir y desaparecer, como por arte de magia, bajo el cielo circense.

Entonces lo inevitable pasó por mi cabeza ¿Pero si todo es cuestión generacional? ¿Si como yo a los 5 ó 6 años el circo es un espectáculo hecho solo para los no tan chicos? Mis dudas desaparecen por completo al ver que la niña sentada a mi costado no puede dar fe de lo que ven sus ojos y absorta, como toda la audiencia,  parece haber visto materializadas sus más extrañas e increíbles fantasías . No cabe duda de que por espacio de dos horas, los espectadores de Quidam nos tele transportamos al universo paralelo en donde nadie es muy grande o chico para poder disfrutar la magia del circo.