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domingo, 28 de noviembre de 2010

La campaña que se nos viene

Estamos a medio año de que se realicen las elecciones presidenciales y los candidatos ya se van preparando para lo que será una de las campañas más llamativas de la historia de nuestro país. El escenario promete pues los aspirantes a Palacio de Gobierno se lanzan a carrera en medio del cuestionamiento que se le está haciendo a la ONPE por la demora en la entrega de resultados de los comicios municipales, y por la disputa por la implementación del voto electrónico.

Nuestros políticos se están apurando en renunciar a sus compromisos ya que según el artículo 107 de la Ley Orgánica de las Elecciones tienen que haber dejado su cargo por lo menos seis meses antes de las elecciones. Hasta el momento parece ser que los preferidos son Keiko Fujimori y Luis Castañeda, y según la última encuesta de Datum Internacional, el primer lugar en esta maratón electoral lo ocuparía Fujimori con un 23% quien contra todo pronóstico se ha venido disputando el primer lugar con Castañeda desde principios de año.

Y justo detrás de Keiko está Castañeda, quien acaba de renunciar, con un nada despreciable 21%. Parece ser que estamos acostumbrados a ver cómo los candidatos suben en las preferencias de la gente a pesar de que son constantemente juzgados y acusados por actos de corrupción. Por otro lado, están apostando por su preferido aún cuando ni si quiera saben en qué consiste su plan de gobierno, quiénes más componen la lista de su partido, etc.

Por debajo están Alejandro Toledo y Ollanta Humala quienes aprovecharon el contexto de las elecciones municipales para ‘buscar’ alianzas pero sin éxito, con las dos candidatas más fuertes-Lourdes Flores y Susana Villarán-y así asegurar su respaldo para el 10 de abril próximo. Sin embargo, habrá que esperar los últimos resultados de la ONPE para saber quién ocupará el sillón municipal de nuestra capital.

Está claro que de ganar la presidenta del Partido Popular Cristiano (PPC) se formaría una alianza con Solidaridad Nacional para que Luis Castañeda pueda llegar a la presidencia y tengan mayoría parlamentaria en el Congreso. En este caso cualquier alianza con Toledo estaría descartada. Pero si el líder de Perú Posible decide juntarse con Acción Popular o algún otro partido tampoco lo beneficiaría pues sería un acuerdo más débil.

De otro lado, si Villarán ganara, ninguno de los hasta ahora candidatos se vería beneficiado, ni si quiera Humala pues a la lideresa de Fuerza Social no le conviene que la vinculen con el ‘violentista’, el que alentó a los nativos en el Baguazo. Lo más probable es que apoye a uno de los más voceados de su partido: Nano Guerra García o en todo caso al escritor Jaime Bayly que tanto la ayudó en su candidatura.

Mientras Flores apoye a Castañeda y este sea investigado por Villarán, el camino de Toledo se tornará incierto. Detrás quedarán los candidatos pequeños como:, Yehude Simon, Javier Villa Stein (aunque aún no confirma su participación). Pero no se puede soslayar al partido oficialista, que aunque aún no tiene definido un candidato-que podría ser Javier Velásquez, Nidia Vílchez o Jorge del Castillo-podría cambiar un poco la escena política.

Sin embargo, por donde se mire parece ser que la gran beneficiada de todo esto sería la hija del ex presidente Alberto Fujimori pues hasta el momento está libre de todo tipo de acusación. Habrá que esperar por lo menos hasta fin de año para ver cómo va evolucionando el ambiente electoral, quizás al final de todo la que parecía más beneficiada termine siendo la más perjudicada- tal como pasó con Kouri primero y luego con Lourdes Flores- por los candidatos con menos puntos.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Rompiendo el molde

Las elecciones que se vienen y los políticos recalentados de siempre.


Hasta hoy, el dedo medio de mi mano derecha mantiene los restos de una campaña electoral que invadió cada rincón de Lima. Carteles, spots en televisión y radio, noticias, diarios, volantes y mil cosas más nos vendían a los candidatos a diestra y siniestra. Y cuando muchos pensábamos que tendríamos un descanso de esto, resulta que en enero nuevos aspirantes al sillón presidencial nos van a bombardear con sus sonrisas fingidas y sus fotografías retocadas en Photoshop.

Los aires electorales ya empiezan a sentirse como una suave brisa desde ahora. Hace unos días, Luis Castañeda hizo pública su renuncia al cargo de alcalde para postular a la presidencia y dedicarse. Así como él, presidentes regionales, ministros, y regidores han decidido dar un paso adelante (no estoy segura si positivo o negativo) y probar suerte en el amplio mundo de la política peruana.

Son siempre los mismos nombres los que aparecen en las listas cuando se vienen las elecciones. Si no es para un cargo, es para otro y si no es por un partido, es con el del opositor. ¿Es que acaso los ciudadanos no estamos lo suficientemente decepcionados de la política para darle chance a los mismos rostros recalentados de siempre? Bajo el lema “más vale ratero conocido que nuevo por conocer”, somos nosotros mismos quienes empezamos a crear estos “monstruos figuretis” dándoles cabida hasta el cansancio.

Esta situación es preocupante y crítica a la ve, aunque a veces la risa sea el mejor remedio para esconder las cosas debajo de la alfombra. A pesar de que somos los mismos ciudadanos quienes tenemos la opción de elegir a los candidatos, es como si no aprendiéramos la lección y seguimos metiendo la pata escogiendo a personas de las que conocemos todos sus trapitos sucios. Al final de cuentas, la gente misma la embarra y luego se queja de la situación política del país.

Es triste ver que, a pesar de que existen candidatos desconocidos muy capaces que quieren entrar al mundo de la política para propiciar un cambio para mejor en el país, son los mismos electores quienes nos quejamos de que todo sigue igual, les cerramos la puerta en la cara y les ponemos pestillo. Pero, como es de esperarse, hay excepciones: Alberto Fujimori, Alejandro Toledo y hasta Ollanta Humala son prueba de ello. Si bien al inicio eran vistos como los pequeños candidatos nuevos y no populares, por alguna contradictoria razón, llegaron al poder luchando contra las campañas de miedo contra ellos o de la idea de ser percibidos como ‘el mal menor’. ¿Acaso es que los electores le tenemos terror al cambio y huimos de lo que parece diferente? ¿Nos cuesta confiar, dar la mano sin sentir que se nos suben hasta el codo?

Entonces, ¿cuál es el sentido de ir a ver la misma obra de teatro una y otra vez si es que lo único que hacen los personajes es cambiar de roles? Todo depende del nivel de la presentación y de los mismos actores pero, como todos sabemos, en el Perú nos falta mucho para que nuestras ideas sobre políticas estén a nivel del resto del mundo. Y, aunque hasta ahora no hemos tenido buenas experiencias con las caras nuevas, es tiempo de abrir la mente y ser conscientes de lo que se nos viene encima, que es hora de cambiar, que no todo lo nuevo es sinónimo de miedo sino de transformación.

domingo, 24 de octubre de 2010

Cálculo Político: Beneficios para la postulación presidencial a partir de la elección municipal en Lima.

Un tercio de la población está en Lima. Si bien el alcalde no decide sobre políticas nacionales, ni relaciones internacionales; su influencia sí es notable sobre las elecciones presidenciales. Todos los candidatos codician el liderazgo en la capital o, por lo menos, tener presencia en ella. La situación actual, apoyos y desavenencias de los posibles candidatos presidenciales tanto con Lourdes Flores como con Susana Villarán, no es nueva. En la historia de las elecciones, los políticos han considerado a Lima como pieza clave para ganar una elección nacional.

Elecciones pasadas
La década pasada Alberto Andrade venció dos veces a los candidatos del oficialismo. Fujimori apoyó la campaña de Yoshiyama en 1995 y la de Hurtado Miller en 1998. La alcaldía de Lima fue una importante plaza para prolongar su mandato, tal como quiso hacerlo, de todas formas, en el año 2000. Aunque las encuestas le daban el primer lugar al candidato de Somos Lima, el fujimorismo buscaba no perder presencia en la capital con miras a las elecciones presidenciales. Sobre todo porque el Alcalde Limeño no apoyaba la candidatura de Perú 2000.

El respaldo que recibió Lourdes Flores en las elecciones de 2006 tuvo relación con el alcalde electo en Lima. Durante esta época Castañeda, del mismo partido que la candidata, tenía una aceptación importante del electorado limeño. Esto se reflejó en el porcentaje que recibió Flores Nano, quien ganó únicamente en la capital, pero perdió la oportunidad de pasar a la segunda vuelta por aproximadamente 50 mil votos, cantidad ínfima en un sufragio de 16 millones de electores.

Elección Actual
Hace unas semanas, Alejandro Toledo, después de varias contradicciones, decidió apoyar Lourdes Flores. Por ahora, mientras que la candidata del PPC-Unidad Nacional ve cada vez más lejos ganar la alcaldía, el ex presidente hace cada vez más sutil su respaldo. A parte de que la lista del mapa lleva partidarios de Perú Posible y no hay un pacto político expreso, cuando Toledo se decidió por la derecha estaba claro apostaba por una candidatura posiblemente ganadora, una línea influyente en las elecciones presidenciales.

Toledo no es el único. Es evidente que Castañeda apoya a Flores Nano, primero, porque lleva a su hijo como regidor y; segundo, más importante aún, ya decidió postular a la presidencia y no se espera que haya una fiscalización y crítica dura de su gestión municipal. En este caso, para él, es vital que Lourdes gane, porque además representan votos de la misma línea política. ¿Será por esto que, como se presume, haya mandado a colocar carteles contra Villarán en la Vía Expresa?

El Apra todavía no perfila candidato presidencial. Pero si debe preocuparle la izquierda vuelva a la palestra electoral con fuerza porque disputan desde siempre un mismo público: El que está en los conos y no se siente convincentemente representado por el centro derecha.

Alan García tiene un plan aparte. ¿Por qué le convendría que Lourdes Flores sea elegida alcaldesa? Se dice que el actual presidente quiere ser elegido para el bicentenario del Perú. Para esto necesita que Castañeda, a quien no le ha guardado halagos ni ocultado su apoyo, no sea su rival para el 2016 y se debilite tanto el fujimorismo como el toledismo. Castañeda no estará cerca de ganar si el electorado se mueve hacia la izquierda.

Del otro lado, Humala se quiso sumar a la ola creciente del voto por la izquierda progresista. Claramente oportunista, porque Villarán se opone al chavismo que el nacionalismo representa. A Ollanta le beneficiaría la victoria de Fuerza Social. Sobre todo porque Villarán ha prometido fiscalizar las obras de Castañeda, contendor con el que disputaría el pase a la segunda vuelta si supera a Toledo durante la campaña presidencial. En todo caso le conviene que los candidatos que respaldan a Lourdes se vean afectados por su derrota en la alcaldía de Lima.

El fujimorismo, silente y calculador, no se ha preocupado por apoyar a algún candidato porque Keiko tiene un porcentaje fijo en los sectores populares de Lima y están más interesados en su presencia regional. 

En definitiva los partidos políticos proyectan parte de sus estrategias en base al sufragio municipal limeño examinando la tendencia del electorado.

(Escrito el 4 de Octubre 2010)