martes, 14 de diciembre de 2010

El arte de llevar a cabo una acción

La pasión de Elizabeth Wurst es el arte. La manera en la que le brillan los ojos cuando narra sus proyectos refleja la emoción que el tema le genera. Y no es para menos. Hace dos meses se inauguró la exposición ‘Playing the city’ en la famosa galería de arte Schirn -en Frankfurt- y fue la más joven de los veinte artistas que expusieron su trabajo.


“Es la primera vez que el curador de la galería apuesta por algo vanguardista”, dice con respecto al tema de la exposición. Y es que esta muestra no se ciñe al concepto de ‘exposición de arte’ que todos manejamos – una sala, cuadros, esculturas, etc. –.  La idea es transformar la ciudad en un espacio colectivo configurado por diversas situaciones propuestas  por los expositores para generar interacción con los espectadores.

Para lograr esta interacción, tanto ella como los demás expositores realizarán performances en las calles de la ciudad, acoplándose así al paisaje urbano. “Una performance es una acción hecha por un artista que quiere transmitir un concepto. En ella, a diferencia de la pintura o escultura, el artista es sujeto y objeto, se usa el cuerpo como vehículo para transmitir una idea”, nos cuenta, “ahora los artistas tienden a buscar cercanía a la gente, buscan apropiarse de los espacios públicos”.


El arte de crecer

Desde chica Elizabeth, o ‘Lizy’ como le dicen quienes la conocen, disfrutó relacionarse con todo tipo de personas,. A su padre siempre le pareció  sorprendente la facilidad con la que entablaba conversaciones con personas que recién conocía. Quizá sea por eso que disfruta tanto este tipo de arte interactivo. Sin embargo, no siempre fue así. Durante su niñez, las clases de dibujo fueron siempre una constante. En estas se dedicaba a reproducir fotos y objetos que encontraba en los libros de su profesora. En los años que siguieron descubrió otra manera de usar la pintura. Esta se transformó en una forma de expresar lo que tenía en la cabeza,  un canal que plasmaba su manera de ver al mundo.
                               
En el colegio los profesores de arte coincidían en que el talento que poseía era innato y que debía aprovecharlo al máximo. En el 2004, al terminar el bachillerato alemán, se preparó para postular a la universidad de arte de Berlín, pero primero debía elaborar un portafolio con sus trabajos y se contactó con el artista Enrique Polanco. “Estaba preparándose para ingresar a dos universidades, le enseñé pintura. Su técnica era muy expresionista, usaba mucho color”, recuerda el artista. “Conforme avanzamos con el cartapacio, comenzó a enfocarse en un tipo de pintura más trabajada y en una técnica mas limpia”, agrega.

No logró ingresar a la universidad de Berlín pero le ofrecieron una vacante en la universidad de Colonia para estudiar historia del arte. Allí estuvo tan solo un año. Si bien la carrera era interesante no le daba mucho espacio para hacer lo que le gustaba: pintar. “Para mí, la pintura fue siempre súper importante, representa quién soy y cómo me veo”, afirma.  

Obtuvo una cita con un profesor de la universidad de arte de Braunschweig. “Llevé diversos acrílicos, pinturas ya listas”, nos cuenta.  Sin embargo, lo que llamó la atención del profesor no fueron las pinturas sino un cuaderno lleno de garabatos y bosquejos en los  que Wurst había dibujado, a lapicero, diversos retratos. “Eso es que quiero ver, presenta esto cuando postules”, le dijo. A partir de ese momento se dedicó a dibujar. ”Me sentaba en la estación de tren, veía a la gente y pintaba por horas”, comenta. El resultado fueron cuatrocientas páginas de bosquejos. Luego de pasar una preselección, una entrevista y una prueba artística ingresó, en el 2006, a la universidad de arte de Braunschweig. 


Al otro lado del charco

Cuando llegó a la universidad comenzó pintando espacios grandes, murales. “Pintar algo tan grande compensaba que me sintiera tan pequeña en Alemania”, dice.  Si bien en Lima un metro sesenta es considerada una altura promedio, en Alemania esta por debajo de la media. Sin embargo, esto no significa que Elizabeth pasara desapercibida en el salón de clases o en las calles. 

“Lizy es espectacular, está llena de vida y energía y disfruta esparciéndolas entre las personas que la rodean”, cuenta Nadia, su compañera de apartamento, “además, toda esa energía se ve plasmada en su trabajo cuando crea situaciones absurdas para poner en tela de juicio diversas prácticas sociales”, agrega.

Un día en que estaba terminando de pintar un mural, se dio cuenta de que algo faltaba, la parte de abajo estaba incompleta y no se le ocurría nada que ahí pudiera pintar. “Pensé ¿por qué no completar la pintura con mi cuerpo? Salí del salón y repartí invitaciones por toda la universidad que decían: performance en diez minutos. Llamé a Nadia y le dije: estoy a punto de hacer una performance, necesito que la grabes”. La gente fue llegando al salón y ahí encontraron a Elizabeth, desnuda, ocupando el lugar que faltaba pintar. Luego de esa experiencia, la manera en la que se aproximaba al arte cambió.

El video es un factor importante en cualquier intervención que realiza.”Ya no es una herramienta lejana, todo el mundo puede usarla. Permite que cualquier persona lleve a cabo y participe en el proceso, no solo el artista”, comenta. Es el instrumento perfecto para lograr lo que busca. “Quiero explorar la calle, la gente, el sonido”, nos dice. Si bien le sirve para tener un registro del su trabajo, su función principal es involucrar a los transeúntes en la acción, ya que durante sus performances no es raro que le de la cámara a una persona que cruza o que está viendo lo que ocurre. “Les doy la cámara y en cierto sentido los hago responsables de una parte de la acción, ellos son parte de lo que ocurre”, comenta.


Ser diferente, ir más allá

Y fue precisamente el uso de esta herramienta lo que la llevó a participar en la exposición de la galería Schirn. Hace un año hizo un proyecto en Braunschweig del se convirtió una performance, esta fue documentada en video y este video fue expuesto en una galería de arte en Frankfurt.  Al parecer Mathias Ulrich- curador de la galería- lo vio y le pareció interesante, averiguó sus datos y la contactó invitarla formar parte de la muestra.

Luego de la inauguración, durante la conferencia de prensa, el director del museo habló acerca de cómo era el artista, de cómo era importante que hagan, que sientan, que se irriten. Hablaba mucha teoría con el fin aparente de elevar el rol del mismo, ponerlo en un pedestal como si este fuera un superhéroe. Al escuchar esto sintió la necesidad de romper con la jerarquía impuesta por el discurso que todos acaban de escuchar. “Se me ocurrió que sería absurdo e interesante bloquear a salida, bajar el concepto de artista que acababa de ser presentado”, cuenta. Así que al término de la conferencia se echó en el piso bloqueando la salida. Asistentes a la exposición, periodistas y hasta el director del museo tuvieron que pasar por encima de la artista, esta vez fue el artista el que estuvo por debajo de cualquier persona.

Y es así como ahora se encuentra dentro de la lista de los veinte artistas que expondrán sus trabajos en la misma galería que ha albergado las obras de   Frida Kahlo, Picasso, Henri Matisse, entre otros.

Pero a pesar de todo lo bueno que está consiguiendo en ese  país no planea quedarse ahí para siempre. “Me gustaría conectar lo que hago aquí para poder aplicarlo a una realidad como la peruana, sería interesante llevar mi práctica a Perú”. “La performance da muchas más posibilidades que las que te da poner una idea en un lienzo ¿Para qué crear un objeto de cuatro lados, bidimensional, si puedes crear situaciones, tocar temas importantes?”.

Un poco de luz en Pachacútec

La poca presencia estatal en un lugar tan pobre como la ciudadela ubicada en Ventanilla, obliga  a la aparición de asociaciones, como Kusiwarma, comprometidas con sectores tan vulnerables como la infancia. 

La falta de servicios elementales en la ciudadela Pachacútec, en Ventanilla es evidente. Solo hay agua traída por los camiones cisterna que de rato en rato pasan por ahí. En algunas zonas del lugar ni siquiera hay alumbrado público  En este clima de de carencias la asociación Kusiwarma es uno de los pocos rayos de esperanza que hay. Desde el 2009 aplica un proyecto basado en la atención integral a 3862 niños menores de 8 años de 20 comunidades  de la  zona.  El proyecto se llama transiciones exitosas en la primera infancia. 

 “Una transición es el paso de una etapa a otra. Un cambio en la vida del niño, que debe vivirse de forma feliz”, afirma una de las colaboradoras del proyecto en el camino a Pachacútec. Gloria Gonzales, directora de Kusiwarma, señala también la importancia de que estos cambios se den de manera exitosa. “Los estudios demuestra que cuando los niños viven las transiciones de manera feliz y no traumática desarrollan el gusto por el aprendizaje”. 

El objetivo principal  del proyecto es desarrollar las capacidades de los actores locales para facilitar transiciones exitosas en los niños de 0 a 8 años. Es decir trabaja directamente con padres de familia, funcionarios públicos y docentes creando condiciones adecuadas. Todo esto en el marco de un modelo de desarrollo integral (estimulación  temprana, nutrición, y salud).

Atención de todas las etapas

Para la aplicación del programa se utiliza dos estrategias diferenciadas. Una para el grupo de niños de 0 a 3 años , que es cuando pasan del espacio familiar al espacio público, que vienen a ser los centros de estimulación temprana. La otra para la etapa de 3 a 8 años en las que Kusiwarma realiza lo que ellos mismos denominan  un acompañamiento pedagógico. “Tratamos de que todos los periodos estén cubiertos”, afirma Gonzales.

 El centro “Gotitas Felices”, ubicado en el asentamiento humano 31 de diciembre,  por ejemplo, es uno de los centros de vigilancia temprana que Kusiwarma implementó para esta primera etapa de 0 a 3 años. Su objetivo es vigilar el crecimiento del niño en una etapa considerada clave. 

“A los padres les explicamos con mayor detalle el estado de nutrición del niño, que es básica para el aprendizaje y crecimiento”, afirma una voluntaria del centro. En estos centros se toma en cuenta la estimulación temprana y se aplica un sistema pedagógico basado en el juego.  Además se considera la importancia de la nutrición ya que se les enseña a las madres como alimentar a sus hijos con los pocos recursos que poseen.

El proyecto de transiciones exitosas dirigido a niños de 3 a 8 años se trabaja directamente con los padres de familia y profesores. Kusiwarma otorga herramientas de enseñanza para un mejor aprendizaje del niño. Actualmente se trabaja con 20 centros de educación inicial (uno por cada comunidad) a los que se les sugiere  métodos para que se pongan en práctica con los niños

En el centro de educación inicial Nro.125 del asentamiento humano María Jesús Espinoza se aplica una de estas herramientas: la actividad de “el  niño de la semana” para reforzar la autoestima del menor.  Sus compañeros de aula conocerán sus gustos, su película favorita, y sus juguetes. Otra de las propuestas aplicadas son las son las brigadas (limpieza, registro de asistencia, reparto de materiales), lo que fomenta la participación activa de cada niño en el aula y garantizar que se forme su sentido de responsabilidad.

El trabajo  continúa en casa

En Kusiwarma también resaltan el trabajo con las familias. “Es fundamental, porque si los niños desarrollen un buen apego con sus padres van a desarrollar la seguridad en sí mismos y una buena autoestima. No se puede dejar de trabajar con los padres” señala la directora de Kusiwarma , Gloria Gonzales.  

Es por esto que se cuenta con un centro de vigilancia comunitaria por cada comunidad donde se trabaja con la misma gente. Con esto se cuida que se continúe con la finalidad del  proyecto en todo momento. “La propuesta es comunitaria, primero se identifica a padres y madres que tengan un rol de liderazgo y los llamamos agentes comunitarios.  A ellos los capacitamos en  temas como salud  nutrición y estimulación temprana” afirma Gonzales. 

Llegar a la cima del cerro, donde se ubica el asentamiento humano 31 de diciembre, es muy difícil. El auto solo  llega a las faldas del cerro. Hasta ahí tampoco llega el agua, la policía ni la presencia estatal. Pero si  se hacen presentes Kusiwarma y otros centros sociales que intentan que se mejore el desarrollo de la infancia en un país que parece olvidarse que solo  invirtiendo en la niñez  podrá alcanzar el verdadero desarrollo económico y humano.

lunes, 13 de diciembre de 2010

CON LA ESPERANZA A CUESTAS Estibadores peruanos enfrentan las espaldas del olvido

Guillermo Onofre, secretario general de la Federación de Estibadores Terrestres y Transportistas Manuales del Perú (FETTRAMAP), afirma con fe que el cambio sí es posible.

‘Estamos cerca. Queremos que se escriba la reglamentación tal cual, que no se cambie’, Nicolás Yauli, 45 años, y Wilver Torres, 32 años, estiban y saben que mientras no estén reglamentadas las leyes 29088 y 25047, no hay nada que proteja sus derechos al descanso, CTS y seguridad social.

Un caldo a las 3 am.

En pos de respeto por un oficio fundamental en la cadena económica, FETTRAMAP y la ONG española ISCOD (Instituto Sindical de Cooperación al Desarrollo) presentaron públicamente el libro Punche Perú, la lucha por un trabajo digno durante la feria gastronómica Mistura 2010.  

‘Sergio y un compañero habían vaciado un camión lleno de sacos de 12 toneladas de zanahorias, a cuerpo pelado y por esa titánica tarea habían recibido cada uno 35 soles’ relata Paola Ugaz, investigadora y autora de los textos, en el primer capítulo En los zapatos de un estibador.

Si eres un estibador y trabajas en el mercado, a las 3 am., si has terminado, compras un caldo de pollo que engulles a conciencia bajo ese cielo opaco. Si no estás en el mercado de frutas, alguien quizá te invite algunas verduras. Recordarás el paquete de galletas en el bolsillo de la camisa.

Si trabajaste con choclos, ruegas que la madrugada acabe porque tu ropa está empapada del agua que acompañó a las gramíneas desde Chosica. Te mojaste desde que empezaste, con el camión por delante.

¿Qué come quien trabaja para que los demás comamos?

Estibar tiene cuatro acepciones según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: apretar materiales para que ocupen el menor espacio posible, distribuir convenientemente la carga en un vehículo, y, en el caso del trabajo marítimo, cargar, descargar o distribuir convenientemente los pesos en un buque.

Es durísimo pero indispensable cargar y descargar los alimentos. En Lima los estibadores de tubérculos trabajan con costales de no menos que 130 kg y su paga es de 0.50 a 0.70 céntimos de sol. El trabajo fotográfico de Marina Burgos da cuenta de rostros, manos y espaldas las más de las veces invisibles para consumidores y demás actores de la cadena de distribución.

¿Ayer cenaste en un restaurante? Si eres un estibador y trabajas en el mercado, interrumpes tu labor entre las 8 y las 11 de la noche, para cenar de pie. Continúas a subir y bajar costales por el tablón aunque está oscuro. Llegaste al trabajo a las 3 de la tarde pero no te irás hasta las 8 o 9 de la mañana del día siguiente.

Por lo general, esperas a desayunar en casa, a las 9 o 10 am. Dan la 1 de la tarde, es la hora del almuerzo y ya estás en casa, así que comerás algo un poco más completo. Luego, otra vez al mercado.   

De izquierda a derecha: Nicolás Yauli y Wilver Torres
Sin pan

El almuerzo debería ser reconstituyente así que es mejor seguir a Nicolás, que prefiere las menestras y en vez de pan, papa y queso. Lleva 20 años trabajando organizadamente pero su hijo de 17 años nunca ha visto cómo es su trabajo.

Wilver comenta que hay días en que no puedes ni comer. Él no cocina, y no hay descuentos para ellos en el menú del mercado: s/5.00 o s/6.00 un segundo, un solo plato con un vaso de agua. Nicolás sí cocina y está consciente de que puede estar comiendo las verduras que él mismo cargó.

Ambos fueron a la presentación del libro en Mistura y para ambos está claro, como dirigentes, que no los estibadores no pueden seguir como ahora: sin seguro de salud ni de accidentes. Cuando uno de los compañeros de trabajo muere, entre todos los del mismo giro (sea papa, choclo, ají, etc.) hacen una chanchita de apoyo solidario.

La instauración de reconocimiento estructural y cotidiano para quienes dan la espalda, más bien la vida, en uno de los primeros eslabones de la misma cadena que permite disfrutar de la gastronomía peruana, es inexcusable.

Derechos laborales

La ley N° 29088 indica que un estibador no debería cargar en hombros más de 50 kilogramos por vez. Sin embargo, en la práctica ese es el peso mínimo que suele tener como tarea. Aunque fue aprobada en setiembre de 2007 no se cumple, denuncia Punche Perú. Surge la pregunta ¿por qué no suben los estibadores terrestres a la ola exitosa de la gastronomía peruana?

Apega, la Sociedad Peruana de Gastronomía, ya se ha acercado a dirigentes limeños como Oscar Cholani, del Mercado Mayorista N°1 de Lima. Este reconocimiento, aunque positivo es insuficiente. Se trata de horarios, seguridad social y trato justo. Los actores involucrados son muchos y tendrán que cambiar, objetivo más difícil que una ley y un reglamento aprobados.

¿Esta publicación, mezcla de denuncia y reportaje fotográfico, logrará algún cambio positivo? Es muy pronto para hablar de su influencia. Onofre, estibador y dirigente sindical, habla con confianza, porque para él, el libro en algo ayudará. Él piensa que el cambio sí es posible y lo afirma fuerte y claro.


El espacio en el mundo de las tablas

Cuando vamos a ver una puesta en escena algunas se desarrollan en el teatro, otras en una casa abandonada o en una huaca. Algunas poseen grandes escenografías y otras solo se valen de un fondo negro o de algunos objetos. Esto es lo que nos lleva a preguntarnos ¿Cómo es que se concibe el espacio en el teatro?

En Sin Tinta ante esta duda salimos en busca de un especialista, salimos por toda Lima a buscar que alguien nos iluminará en el tema. Llegamos a San Isidro a la altura de la cuadra 8 de Camino Real y fuimos directamente al Centro Cultural de la PUCP. Aquí abordamos a Carlos Mesta actor de la obra Medea, donde caracteriza al Maestro, y profesor de la PUCP. Carlos se percato de nuestra desesperación y se animó gentilmente a despejar todas nuestras dudas.

P: ¿Cómo se concibe el espacio en el teatro?

CM: Como actor no dejo de estar un poco influenciado por la concepción escenográfica. Veo el espacio escénico como un lugar plástico donde se juntan movimiento, tiempo y espacio. Es el tiempo lo que sintetiza la complejidad de la plástica, forma y movimiento que hay en el espacio. Esto bajo mi punto de vista lo configura el actor, porque él, por su condición de actor, lo dibuja, es el primero que dice qué necesita a nivel espacial y formal. Por su parte tanto el escenógrafo y el director deben interpretar los movimientos del actor, inspirados en el texto teatral, para terminar de darle forma al espacio escénico.

P: ¿Cuánto implica la preparación del actor para transmitir este espacio a la audiencia?

CM: Habitualmente el tiempo que demora los ensayos de un montaje que son unas cuantas semanas, 8 semanas, dos meses, pero es el director quien debe tener una concepción previa del espacio. Yo he trabajado con directores que tienen mucha idea del espacio, tienen una conciencia espacial escénica muy desarrollada como por ejemplo Alberto Isola. Él tiene una idea muy clara a nivel de imágenes de lo que es o sería el espacio escénico de determinado montaje y luego lo va terminando de crear durante los ensayos, que son la confrontación de este concepto de espacio escénico y los actores.
P: El escenario es un solo espacio, aquel espacio representa varios lugares a la vez ¿Cuánta química tiene que haber entre el director y el actor para transmitir un momento, en determinado tiempo y en determinado lugar del escenario?

CM: Si te refieres a una relación director - actor para que eso se consiga, bueno es básicamente una relación de confianza. Pero el director tiene que crear la atmosfera necesaria para que el actor con libertad pueda ser partícipe de la creación del espacio escénico. Con este trabajo conjunto se logrará que estos lugares ficticios o lugares dramáticos que vemos en el teatro, sean claros para el espectador. Claros, en el sentido de que el público sepa dónde se está desarrollando la obra, en que año están, etc.

P: ¿A parte del escenario y el cuerpo, de qué otras armas se puede valer el actor para mostrar estos momentos?

CM: Bueno hay un autor Sito Alba que habla de diez y nueve puntos diferentes que el actor y director se pueden valer para configurar el espacio escénico. Entre ellos tenemos los códigos sonoros, texturas de telas, textura de paredes, lugares aludidos (el actor habla de lugares que no se ven en le escena y lo hace para crear una atmosfera), etc.

Marat Sade, por ejemplo, habla del descuartizamiento de un personaje que murió en la revolución francesa, todo eso nos sitúa en una atmósfera que el autor y director han querido crear y el actor está tratando de transmitir. La misma plástica del cuerpo sirve para crear ciertos códigos espaciales y a través de ellos sensaciones y situaciones anímicas del personaje hacia el público.

P: ¿Qué es más importante, un escenario bien desarrollado para que el actor pueda transmitir esos momentos, esos lugares?

CM: Yo creo que es absolutamente variado, pueden ser escenarios absolutamente realistas con mucho apoyo de parafernalia, de elementos escenográficos o pueden ser lugares minimalistas donde por ejemplo con una alfombra naranja se pueda desarrollar Hamlet. En realidad es subjetivo.

P: ¿Solo la habilidad de actor puede lograr esto?

CM: No, tiene que haber una complicidad entre el actor y el escenario, pero para no confundirnos establezcamos bien los conceptos. Hay algo que se llama el lugar teatral, este es el edificio mismo; el espacio teatral, es el escenario, la sala de representación; el lugar escénico, es el escenario propiamente dicho o el lugar ficticio donde se da determinadas escenas dramáticas y otra cosa es el espacio escénico, este es el espacio estructurado para determinada obras.

Habitualmente se ha cambiado la idea de espacio escénico por escenografía, y podría creerse que por escenografía se entiende estos trastos que configuran una escena, una estructura, un espacio escénico. Pero he leído últimamente a algunos escenógrafos que reivindican la palabra escenografía diciendo que la escritura escénica, partiendo de esceno – grafía, esto vendría hacer una escritura escénica. Eso me parece maravilloso, reivindicador, precioso.

P: ¿Necesitan complementarse el escenario con el actor?

CM: Sí, tiene que haber una complicidad, más que eso, inicialmente un conocimiento y después una complicidad absolutamente intrínseca. Tiene que conocer dónde va a trabajar, cómo es el lugar, esa complicidad también la debe tener el actor.

P: ¿Lo que está sucediendo en teatro es verdad, ficción o mentira? Porque eso lo decide bastante el espacio.

CM: Por ejemplo, en el cine, el publico puede no saber si lo que ve es absolutamente verdadero o ficción, no sabe absolutamente si lo que sucede es cierto o no. En cambio, en el teatro no cabe la menor duda que lo que pasa en el escenario no es verdad, solo pasa en ese momento y a través de nuestra cabeza. Pero qué es lo que hace que lo que vemos en el teatro, a pesar de que no es real, sea absolutamente verdadero.

La respuesta es simple, es gracias a nuestra fe. En el teatro la credibilidad de los actores y la confianza que yo les tenga a ellos como espectador, mi fe en lo que está pasando, hace que eso sea verdad por un tiempo determinado. Esto solamente se puede configurar en un espacio teatral donde se ha convenido mutuamente, entre el actor y el espectador, que lo que va a pasar, suceda en ese tiempo determinado. Se puede volver a repetir, por eso la esencia de rito, pero eso que está pasando va pasar en ese momento con absoluta verdad bajo la fe que va tener el público en lo que ve.

Eso es lo que me parece absolutamente fascinante, lo que mueve, lo que moviliza, lo que hace creíble y veraz todo esto en el espacio teatral. Es la fe del público, pero sobre todo inicialmente la fe del actor en lo que está haciendo.

P: Este pacto donde nace ¿desde que el espectador cruce la puerta del teatro y se ubique en su asiento?

CM: Es subjetivo, tiene que ver inicialmente con lo que los agentes teatrales (el actor y director) quieran hacer con ese espacio teatral. Por ejemplo, hay grupos de teatro que empiezan su montaje con una subida de telón. Otros lo hacen con un recorrido desde el momento en que el espectador pone un pie en ese lugar teatral, cualquiera que sea el lugar teatral, por ejemplo un lugar teatral puede ser la huaca Pucllana.

Siguiendo con el ejemplo de la huaca, el público puede involucrarse desde el recorrido que hacen pisando el límite de la huaca hasta llegar a su asiento y disfrutar de la función. En un teatro convencional el involucramiento puede empezar desde el momento en que compro mi entrada, pero no empieza efectivamente sino hasta que yo me siento en la butaca.

Otra característica del espacio escénico es que es un elemento vinculante entre el actor y el espectador, entonces yo como director o actor decido que ese elemento vinculante qué tan grande sea. Si va ser desde el momento que voy a poner un pie en el límite de propiedad o sino cuando abro el telón como en un teatro convencional. Eso forma parte de un proceso creativo de cada uno de los agentes teatrales

La inseguridad domina las calles de Lima

Problemas y propuestas a la orden del día.

Los acompañaba cada vez que se presentaba la ocasión. Ese domingo de Agosto, la niña Romina Cornejo viajaba en el auto de sus abuelos. Ella estaba sentada en la parte de atrás del carro con su abuela, cuando fueron interceptados por dos autos. Uno de los delincuentes se acercó por el lado del chofer, abuelo de Romina, con el fin de quitarle dos mil dólares. Al resistirse, se oyeron disparos que impactaron a la niña, dejándola cuadripléjica.

Este es uno de los tantos casos que, casi a diario, suceden en nuestra capital. Siendo uno de los ataques delincuenciales que más afectó al país al ser la víctima una niña de tan solo tres años. Además, hizo recordar que el hampa puede actuar a sus anchas, sobre todo en una ciudad donde poco o nada se hace para enfrentarlo. ¿Cuáles son los problemas para revertir esta situación y qué se está haciendo para combatir esta ola delincuencial que cada día crece irreversiblemente?



Problemas
Para el antropólogo Gabriel Prado, experto en temas de seguridad ciudadana, el problema radica en una falta de política de estado. “El asunto es que todos los planes que se han hecho desde el Ministerio del Interior no han tenido una coherencia entre sí, una articulación. Ha habido políticas erráticas, ocurrencias del ministro de turno”. Según Prado, todos los ministros del Interior han tenido una receta propia contra la inseguridad ciudadana.

Como se recuerda, durante este gobierno hubo distintos nombres en la cartera del Interior y cada uno tuvo su propia estrategia de combatir la delincuencia. Por ejemplo, Remigio Hernani, priorizó la investigación policial sobre las actividades preventivas, como el patrullaje. Pilar Mazzetti propuso el ‘Plan Telaraña’, un trabajo conjunto entre la policía y el serenazgo de cada distrito. Luego vino el Plan protégeme de Luis Alva Castro, el Plan de Arresto Ciudadano de Mercedes Cabanillas, el Plan Taxi Cívico de Octavio Salazar. Es decir, con cada cambio de Ministro, un nuevo plan para combatir la inseguridad. Se imponía la forma antes que el fondo.

Y hasta hace poco, antes de su salida del ministerio del Interior, el titular de dicho sector, Fernando Barrios, proponía que debe existir un trabajo articulado entre la PNP y el Serenazgo puesto que hay municipalidades que cuentas con recursos de primer mundo.

Además, anunció que para la modernización ya se compraron 4,000 computadoras para las comisarías del país, y se está licitando 17 millones de dólares para implementar la banda ancha que permita a las comisarías mantener videoconferencias e intercambiar información.

También señaló que ya se convocó a licitación por 56 millones de soles el sistema de radio troncalizado, para que el sereno, el policía, y el vigilante privado puedan interconectarse en una misma frecuencia.

Sin embargo, con la renuncia al cargo de Barrios se vuelve a lo que se dijo anteriormente: el cambio repentino de Ministro, sea cual fuera la razón, hace que nuevamente se vea en peligro esta decisión ya tomada, y por ende, el cambio de plan. Lo que trae como consecuencia la detención de la lucha contra la delincuencia. Delincuencia que, por el contrario, avance rápidamente.

Esto hace suponer que no se hará mucho contra la delincuencia, sobre todo si tenemos en cuenta que el sector del Ministerio del Interior, es el de mayor recambio de timón: 6 ministros en 52 meses, es decir un ministro cada 8 meses y medio. Esto confirma que se trata de un sector complejo, pero también que el Gobierno no ha sabido escoger bien a los ministros ni tampoco trazar una política de Estado integral, coherente y efectiva para afrontar el gravísimo problema de la inseguridad que, junto con la corrupción, es la mayor preocupación de la mayoría ciudadana.

En tal escenario, se ha nombrado como ministro al general Miguel Hidalgo, de notable trayectoria profesional, pero a quien se ha involucrado en casos de inconducta por uso de un vehículo oficial para fines particulares y en el escándalo de BTR y ‘petroaudios’, lo que deberá aclarar en las instancias correspondientes. ¿Qué podrá hacer en el poco tiempo que resta de gestión? ¿Solo visar la transición al próximo gobierno?

Otro de los problemas que se presentan para combatir la inseguridad en la ciudad es la falta de un sistema de información. En el caso de la seguridad ciudadana –explica el especialista Gabriel Prado– no existe en nuestro país un ente que registre las cifras de criminalidad que emiten por separado la Policía, la Fiscalía, los institutos de opinión pública y el Poder Judicial, y difunda periódicamente una versión única y consensuada. Así, por un lado, están las encuestas de opinión que recogen la percepción de inseguridad de la población y, por el otro, las incipientes bases de datos de la Policía sobre la ocurrencia de los delitos. “La información sobre este tema resulta insuficiente. Así no se puede hacer políticas públicas”, sentencia Prado.

Lo que se quiere hacerNo obstante, hace un mes, el pleno del Congreso aprobó por unanimidad autorizar a los gobiernos regionales, alcaldes provinciales y autoridades edilicias distritales a que en adelante puedan girar recursos en favor de la Policía Nacional. Esto, con la finalidad de contribuir a equipar a sus miembros y modernizar la infraestructura policial, como parte de sus competencias compartidas. Pero, hasta el momento no se ha puesto en práctica.

Otra de las soluciones fue propuesta por el congresista Isaac Mekler, quien anunció que presentará un proyecto de ley que permita a los serenos dirigir el tráfico vehicular, para aumentar el número de policías en la lucha contra la delincuencia.


Asimismo, el parlamentario indicó que se estudiará la aplicación de penas más severas para los jóvenes entre 16 y 18 años, quienes delinquen con robos menores, y bajo el argumento que son menores de edad, no se les aplica penas efectivas en las cárceles.

Así pues, mientras poco o nada se avanza en el tema de la seguridad ciudadana, la ola criminal es cada vez más frecuente en las calles de la capital. Lo que la ciudadanía reclama es una urgente y firme reacción, coordinada con regiones y municipalidades, para devolver rumbo y consistencia al sector, con lo que se puedan desarticular las bandas de ladrones y secuestradores que siguen operando con indignante impunidad. Y no se vuelvan a repetir casos como el de la niña Romina.


domingo, 12 de diciembre de 2010

73 años enseñando


En agosto del próximo año se cumplirán 10 años desde que dejé el colegio La Salle de Lima. Nada interesante, sino fuera porque serán 10 años desde que salí de un aula histórica dentro de este colegio. En esas mismas carpetas donde alguna vez Salomón Lerner Febres o Ántero Flórez Aráoz se sentaron,  fui uno de los miles de pupilos del  Hermano Alberto Peinador Martín, tutor del 5to “A” por más de 70 años ininterrumpidos.

Hoy, el Hermano tiene casi 94 años de edad y dos complicaciones al corazón que sufrió en plena clase.  Se siente el eterno alumno, porque desde que llegó al Perú, jamás dejó el 5to “A”.  Hasta hoy se hace poner en lista y tiene una carpeta destinada para él, que usa cuando sus alumnos regresan a, en sus palabras, “darle clases de cómo les ha ido en la vida”.

Algunos regresamos en agosto de este año a verlo, pero estaba muy ocupado con otros alumnos, cuya promoción cumplía 50 años de haber egresado. En este año ocurría algo muy curioso: el abuelo, que había sido su alumno de joven, traía a su hijo, también exalumno, y a su nieto, también exalumno.  Ellos no son los únicos, pero así hay muchas historias en la mente de Germán Peinador, un español nacido en Palencia el 31 de diciembre de 1916 y que llegó a su verdadera patria en la década de los 30 y que en el Perú tomó el nombre de Alberto, como es la tradición de los hermanos de La Salle cuando empiezan una misión.

La gran memoria de un gran hombre
Con tantas luminarias que han pasado por sus aulas, no creemos que nos recuerde. Mi promoción, todavía no ha tenido ningún logro. No tenemos los galeones de congresistas, literatos o renombrados empresarios. Pero el nos ve y nos saluda con una gran sonrisa. Nos estrecha la mano y nos llama por nuestro apellido. “Siempre me acuerdo de todos mis alumnos”

 Saca de su viejo maletín un libro grueso de color verde, lleno de páginas escritas con su puño y letra. “Aquí tengo anotados sus nombres y lo que han hecho con sus vidas.”  Algunos no le han creído, pero los de promociones más antiguas nos ponen la mano sobre la cabeza, como lo harían con sus pequeños hermanitos, y nos dicen con voz seria:
-        Dice la verdad: ahí está lo que tú eres.

Es uno de sus tesoros más preciados, porque sus alumnos son como sus hijos. Cada año son 40 los elegidos aleatoriamente para departir con él todas las mañanas la reflexión del día y dos cursos: filosofía y religión. Pero no son eso. Son clases de vida, donde frases como “nunca olvidaremos lo que aprendemos con cariño” o “ser voz de los que no tienen voz” se nos quedan grabadas en la mente como herramientas para hacerle frente a todo.

Las locuras de un viejo amigo
El es español de nacimiento, pero se siente un peruano más. Canta el himno nacional como si hubiera nacido en esta tierra, golpeándose el pecho y gritando los goles de Cubillas. En sus palabras: es un peruano de corazón. Pero más aún, lo que lo hace más cercano – o más loco – es que es “arequipeño porque le da la gana”.

Cuando llegó al Perú, no lo hizo directamente a Lima, sino que se embarcó hacia la Ciudad Blanca para participar en las primeras misiones educativas de los Hermanos de las Escuelas Cristianas en suelo patrio. Allí se fundió con la cultura arequipeña, quedándose con su terquedad, pero, a su vez, con su sabia palabra.

Y así fue como adquirió su “locura”: aquella que lo ha hecho tan querido por todos nosotros, sus hijos “putativos”. Aquellos que hemos estudiado en un colegio de hombres sabemos a qué se refiere.

40 alumnos los elegidos. 41 con él. 43 con el bote de basura y con el armario, con quienes tiene discusiones filosóficas acerca de cómo aplicar el pensamiento humanista para ser un verdadero hombre de bien, que se debe a la sociedad, a la cual se integra con un rol, que es su profesión.  Toda una clase hablando con estos objetos inanimados, dándole la espalda a los alumnos, les ha servido más a todos que aprender acerca de tendencias filosóficas o por qué debemos creer en Dios.

“Era una cosa de locos, algo que sólo él podría comprender”, nos comenta Ántero Flórez Aráoz, en una conversación que tuvimos hace tres años, cuando por encargo de la revista Gente le hice una entrevista sobre nuestro profesor. “No lo entendíamos, pero lo que nos quería decir cuando hacía estas cosas era hacernos entrar en razón. Porque en su locura, todo tenía un objetivo: hacernos dar cuenta de que la sabiduría está en vivir bien y, sobre todo, pensar. Es el loco más cuerdo que existe”.

“Éramos jóvenes y todos hombres. Habíamos crecido juntos: era obvio que queríamos reír y burlarnos. Pero él, con estas actitudes, nos enseñaba de la mejor manera: no con lecciones ni con notas, sino con acciones y actitudes. Eso fue lo que nos ha quedado toda la vida y por eso regresamos: porque nos enseñó a ser hombres de bien hablándole a un tacho”, dice Carlos Zegarra, Secretario de la Unión Mundial de Antiguos Alumnos de La Salle. 

Hoy somos lo que debimos haber sido

Han pasado 10 años desde que salí del colegio y, ad portas de terminar la universidad, recuerdo sus palabras sabias. Mañana seré lo que yo debo ser, sino seré nada, como nos lo dijo el libertador Don José de San Martín antes de declarar la independencia.  Seremos voz de los que no tienen voz cada uno de nosotros cada vez que tengamos presente que debemos estar de acuerdo siempre con nuestra integridad de pensamiento. 

Quizá sea un poco raro regresar después de varios años y reencontrarnos con él. Quizá compartiremos una clase más, donde el nos recordará por qué fuimos escogidos para estar en ese colegio y cuál es nuestro deber.  Encontraremos, como lo hacemos cada cinco años, el rumbo para entender más nuestra misión.

Otros grandes lo hicieron y regresan a conversar con él en su cumpleaños. Toman un pequeño café y él, como profesor y amigo, aconseja qué camino seguir. En sus ojos se ve que todavía no está cansado y que seguirá dando clases hasta el último día de su vida.
¿Qué hombre podría darse el lujo de decir que tiene más de tres mil hijos?

Mangu y sus 11 años en La Ley

Mangu llega al décimo primer aniversario como pocas orquestas peruanas hoy. 11 años de laberinto, harta salsa y baile. No importan las trasnochadas, tampoco el hambre a medianoche, ni el desorden detrás del escenario; siempre que el público aplauda y disfrute.

Domingo a las 2:01 a.m. En la discoteca La Ley, Manuel Pacheco camina al centro de la tarima para agradecer a las casi 800 personas que llegaron para cantar, ver, bailar, y saludar a la Orquesta Internacional Mangu que hace 11 años los hermanos Pacheco Osorio fundaron.

La hora previa al agradecimiento fue complicada. Había mucho desorden en la sala detrás del escenario, Manuel estaba ocupado con la organización del espectáculo y no dejaba de sonar su teléfono. Los músicos y cantantes estaban terminando de vestirse. También faltaba probar los instrumentos y calentar antes de cantar.

 No estaban nerviosos, estaban felices y con mucha hambre. Trajeron pollo broaster y gaseosa para todos. Comieron rápido y bastante, como lo hacen lo músicos de verdad. Por momentos llegaban amigos y fans para saludar y tomarse fotos. Algunos recibían llamadas, varios entraban y salían, otros conversaban o bromeaban. Alboroto generalizado.

En una de las paredes azules de la sala había un gran espejo donde Katty, cantante y única mujer de la orquesta, le daba un vistazo al gorro blanco y la blusa morada corta que tenía que vestir. "Me gusta esta ropa porque es fresca y no sudo tanto cuando canto y bailo". Mientras se miraba en el espejo dijo: "Hemos practicado una presentación especial cantando Me gustangu y Cuéntame (canción de la Charanga Habanera)".

Jorge y Balo, cantantes y bailarines que despiertan los gritos de las chicas, estaban cansados del viaje que hicieron desde Vitarte, donde se presentaron con el resto de la orquesta. Inmediatamente se embarcaron hacia la 61 de la Colonial, donde está La Ley. Balo sobre todo, cansado de mover la cintura como se lo exigen sus seguidoras siempre. “Estuve moviéndome durante toda la semana frente al espejo y también practicando en otras canchas” (risas).

Desde la las 11 p.m. cantaron Lucía de la Cruz y las orquestas salseras A conquistar y N`samble. Estas dos últimas se presentaron también con Mangú en el restaurante Cabo Blanco de Vitarte. Cuando llegaron en un bus a La Ley, Manuel, se animó a comentar: “11 años son bastantes y son nada, porque pretendemos llegar a muchos más”, dijo mientras miraba su celular y caminaba apurado hacia la parte trasera de la discoteca.

Los músicos habían salido del bar y restaurante Cabo Blanco, a las 12:30 como estaba programado. “Queremos recibir muchos aplausos hoy, ese es nuestro deseo. Nunca nos ha ido mal, espero que hoy que es nuestro cumpleaños sea una noche brava” dice Jorge mientras sube a la sala de músicos de la discoteca.

¿De dónde sale Mangu? “Es una comida típica dominicana”, responde Jorge. Pero más tarde, cuando Manuel Pacheco estaba subiendo al escenario, después de recibir aplausos y dar sus agradecimientos explicó que esta orquesta, en la que es director, es “su mangú”, una exquisitez caída del cielo, con un sabor único y formidable, una gustosa combinación que ya no solo es de plátano majao con mantequilla, que también es música y músicos, canto y baile, son y salsa.